martes, 15 de marzo de 2011

Preguntas y Respuestas

¿Qué es el hombre
Para que tengas de él memoria…?
Salmo 8


Hay preguntas que, aun sin ser verbalizadas, siguen estando presentes en nuestra vida. Esa tensión entre la inquietud del alma con sus preguntas y respuestas, tiene un equilibrio siempre precario y frágil. Muchos de los Salmos expresan abiertamente estos estados de ánimo. Volver a leerlos puede arrojar alguna luz sobre las propias inquietudes.

Me gusta el Salmo 139. Comienza reconociendo que ante Dios todo queda al descubierto: 


Oh Jehová, Tú me has examinado y conocido. 
Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme...
...
¿A dónde me iré de tu Espíritu?
¿Y a dónde huiré de tu presencia?
Si subiere a los cielos, allí estás tú;
Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.
Si tomare las alas del alba
Y habitare en el extremo del mar,
Aun allí me guiará tu mano,
Y me asirá tu diestra.


¿Quien soy yo? 
Cada ser humano, al parecer,  va respondiendo esta pregunta a medida que avanza en su búsqueda personal, o en la medida en que va sorteando los obstáculos y las circunstancias que le corresponde vivir. La pregunta vuelve a reflotar con más fuerza tal vez, según pasan los años. En el Salmo que he citado (Salmo de David) hay una necesidad de presentarse ante Dios con total honestidad

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
Pruébame y conoce mis pensamientos;
Y ve si hay en mí camino de perversidad,

Y guíame en el camino eterno.





Como una manera de ilustrar esta reflexión he tomado las palabras del poema ¿Quien Soy? de Dietrich Bonhoeffer. Con ellas podemos entrar en la intimidad de un hombre de fe, abatido y en soledad. Su poesía va configurando un algo desgarrador. Es un grito del alma, de la conciencia ética y moral. Pero también es la voz humilde de un hombre que al final ya no pregunta, porque hasta la última gota de su propio ser, es entregada a los designios de su Dios


¿Quién soy yo? 
tomado de “Resistencia y Sumisión”

Dietrich Bonhoeffer 

¿Quién soy? – Me preguntan a menudo
Que salgo de mi celda,
Sereno, risueño y firme,
Como un noble en su palacio.

¿Quién soy? – Me preguntan a menudo
Que hablo con los carceleros,
Libre, amistosa y francamente,
Como si mandara yo.

¿Quién soy? – Me preguntan también
Que soporto los días de infortunio
Con impasibilidad, sonrisa y orgullo,
Como alguien acostumbrado a vencer.

¿Soy realmente lo que otros dicen de mí?
¿O bien sólo soy lo que yo mismo se de mí?
¿Intranquilo, ansioso, enfermo,
cual pajarillo enjaulado,
aspirando con dificultad la vida,
como si alguien me oprimiese la garganta,
Hambriento de olores, de flores, de cantos de aves,
Sediento de buenas palabras y de proximidad humana,
Temblando de cólera ante la arbitrariedad y el menor agravio,
Agitado por la espera de grandes cosas,
Impotente y temeroso por los amigos en la infinita lejanía,
Cansado y vacío para orar, pensar y crear,
Agotado y dispuesto a despedirme de todo?

¿Quién soy? ¿Éste o aquel?
¿Seré hoy éste, mañana otro?
¿Seré los dos a la vez? Ante los hombres, un hipócrita,
Y ante mí mismo, un despreciable y quejumbroso débil?
¿O tal vez, lo que aún queda en mi se asemeja al ejército derrotado
Que se retira desordenado sin la victoria que creía segura?

¿Quién soy? Las preguntas solitarias se burlan de mí.
Sea quien sea, tú me conoces, tuyo soy, ¡Oh, Dios!



Desde mi punto de vista, hay una gran similitud entre estos versos y aquellos otros, los del Salmo 139
Ambos, bajo muy distintas circunstancias, llegan a la confianza total y plena:

"despierto y aun estoy contigo" (el Salmo)
"Sea quien sea, tú me conoces, tuyo soy, ¡Oh, Dios!" (Bonhoeffer)




Dietrich Bonhoeffer (1906-1945)
Participó en el movimiento de resistencia contra el nazismo. Bonhoeffer, pastor y teólogo luterano, fue arrestado y encarcelado. Acusado luego de formar parte, mientras estaba preso, en los complots planeados por miembros de la Abwehr (Oficina de Inteligencia Militar) para asesinar a Adolf Hitler. 
Bonhoeffer fue finalmente condenado a morir ahorcado con cuerda de piano, para prolongar su agonía (9 de abril de 1945)
Su pensamiento ecuménico aun sorprende a cristianos de todos los credos, por su profundidad. Defensor de la dignidad humana, su comportamiento y sus decisiones altruistas testifican la perenne necesidad de luchar contra toda desesperanza y de reparar en lo posible las injusticias visionando un futuro más humano.
Todos sus escritos fueron publicados en forma póstuma. Tienen el peso emocional de haber resistido registros y bombas y haber sido escondidos entre tejas y vigas. Son un testimonio de alguien que fue coherente con sus creencias hasta las últimas consecuencias. 






Las imágenes corresponden
a pinturas del destacado artista 
chileno Benjamín Lira



3 comentarios:

Victoria dijo...

Precioso Clarissa! No conocía ese poema y me ha encantado. Así somos, a veces arriba, a veces abajo. "Hay una necesidad de presentarse a Dios con total honestidad".
Tan lindos los salmos que has elegido. Si me lo permites me llevaría este post a mi blog.
Un abrazo!

cclaridad dijo...

Me alegra que la reflexión siga replicándose.
Dietrich Bonhoeffer ha sido una inspiración para mi, desde que encontré la primera cita, leyendo a nuestra querida amiga Mermaid
http://mermaidlullaby.blogspot.com/2009/09/blog-post.html

Un abrazo Victoria!

Victoria dijo...

Ah, Mermaid!¡Tan linda!..No lo había leido allí, ahora mismo voy.
Gracias Clarisa!

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