miércoles, 14 de marzo de 2012

Los Juegos del Tiempo


Campo de amapolas - Charlene Zatloukal



Los juegos del tiempo


Dizquedicen que había una vez dos amigos que estaban contemplando un cuadro. La pintura, obra de quién sabe quién, venía de China. Era un campo de flores en tiempo de cosecha. Uno de los dos amigos, quién sabe por qué, tenía la vista clavada en una mujer, una de las muchas mujeres que en el cuadro recogían amapolas en sus canastas. Ella llevaba el pelo suelto, llovido sobre los hombros.

Por fin ella le devolvió la mirada, dejó caer su canasta, extendió los brazos y, quién sabe cómo, se lo llevó.

Él se dejó ir hacia quién sabe dónde, y con esa mujer pasó las noches y los días, quién sap cuántos, hasta que un ventarrón lo arrancó de allí y lo devolvió a la sala donde se amigo seguía plantado ante el cuadro.

Tan brevísima había sido aquella eternidad que el amigo ni se había dado cuenta de su ausencia. Y tampoco se había dado cuenta de que esa mujer, una de las muchas mujeres que en el cuadro recogían amapolas en sus canastos llevaba, ahora, el pelo atado en la nuca.

Amapolas - Katsushika Hokusai



Los Juegos del Tiempo
Eduardo Galeano
tomado de Bocas del Tiempo 

Claude Monet

Field of poppies - Vincent Van Gogh

Wild poppies - Gregory Frank Harris - fuente

Forever poppies - Jane Seymour - fuente

Jessie Willcox Smith


Alphonse Mucha

fotografía - Stevacek - fuente

Georgia O´Keeffe

Bocas del Tiempo de Eduardo Galeno es un libro de pequeños relatos, más de 300 en total, que como el autor dice, algunos ya habían sido publicados en diarios y revistas. Son relatos que tocan los más diversos temas y sus protagonistas parecen ser todos distintos pero de pronto, da la impresión que siguen viviendo y emergen en otras historias como bocas del tiempo, y de la vida,  muchas veces poéticas e inquietantes.


2 comentarios:

Francisco Mendez dijo...

Hermoso cuento de Eduardo Galeano, ilustrado por cuadros bellísimos.
Besos Clarissa

Clarissa Rodriguez dijo...

Hola Francisco!

Me llamó mucho la atención esa especie de surrealismo en este cuento.

Supongo que el autor, usa la amapola para justificar la ensoñación que relata. Después de todo, la amapola tiene fama por sus efectos sedantes y alucinógenos.
Existe también el mito de que unas semillas de amapola en la comida de la persona amada, logran que caiga rendida de amor (¿?)

Gracias por la visita, querido amigo Francisco.

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