sábado, 16 de junio de 2012

Correspondencia al día


Helen Allingham  1848-1926



Lucas, sus métodos de trabajo
Julio Cortázar

Como a veces no puede dormir, en vez de contar corderitos contesta mentalmente la correspondencia atrasada, porque su mala conciencia tiene tanto insomnio como él. Las cartas de cortesía, las apasionadas, las intelectuales, una a una las va contestando a ojos cerrados y con grandes hallazgos de estilo y vistosos desarrollos que lo complacen por su espontaneidad y eficacia, lo que naturalmente multiplica el insomnio. Cuando se duerme, toda la correspondencia ha sido puesta al día.


Por la mañana, claro, está deshecho, y para peor tiene que sentarse a escribir todas las cartas pensadas por la noche, las cuales cartas le salen mucho peor, frías o torpes o idiotas, lo que hace que esa noche tampoco podrá dormir debido al exceso de fatiga, aparte de que entretanto le han llegado nuevas cartas de cortesía, apasionadas o intelectuales y que Lucas en vez de contar corderitos se pone a contestarlas con tal perfección y elegancia que Madame de Sévigné lo hubiera aborrecido minuciosamente.




Jessie Elliot Gorst  


Maria Brooks  1837-1913


Dominique Amendola  - fuente


A letter to ponder
Ralh Todd  1856-1932

James Hayllar  1829-1920


John Haynes King  1831-1904


Chris Bennet  - nacido en 1957


Vilhelm Hammershøi   1864-1916


Pablo Picasso  1881-1973


Joseph Wright  1734-1797


Felix Vallotton  1865-1925


Sergey Solomko  1855-1928


Max Liebermann  1847-1935


Mary Cassatt  1844-1926


Vladimir Makovsky  1846-1920


Childe Hassam  1859-1935


Kenneth Hayes Miller  1876-1952


Hermann Lang  1856-1899


"En cuanto recibo una carta, me gustaría recibir otra al instante,
sólo vivo para ellas. Pocas personas son dignas
de comprender lo que siento"


10 comentarios:

SUREANDO dijo...

Me gusta esta entrada,las cartas ya son casi objetos raros.
Hace tiempo subí dos entradas con una serie de pinturas alusivas.

Mi favorita está acá:http://sureando-sureando.blogspot.com/2007/05/la-carta.html

Espero que te guste, amiga.

SUREANDO dijo...

http://sureando-sureando.blogspot.com/2008/04/la-carta-de-amor.html

y

http://sureando-sureando.blogspot.com/2008/06/la-carta-de-amor-2.html


Con cariño.

Edelia Sanz dijo...

Todavía recuerdo, cuando adolescente, y pasando las vacaciones en un pueblo, esperaba con impaciencia el reparto de la correspondencia.El cartero, con su andar cansino, recorría el pueblo e iba llamando de puerta en puerta. ¡Qué ilusión si llegaba a la mía! Esperaba carta de una amiga, quizá de un amigo...
¡Qué magia tenía aquella espera!
Hoy esos pequeños placeres han pasado al olvido. Ya nadie escribe cartas, ya nadie espera al cartero, ya nadie recibe cartas.
Nuevos tiempos, costumbres nuevas. Es la vida.
Un abrazo, amiga.

Clarissa Rodriguez dijo...

Beatriz, todas tus entradas son como un buen "maridaje". Ese del que hablan los sumeller (o sommelier como dicen los norteamericanos) cuando te recomiendan el vino apropiado para una determinada ocasión.

¡Gracias por tus aportes!

Que tengas un muy buen fin de semana

Eva Ferrer dijo...

Me sumo al entusiasmo por las cartas, de Edelia.
En los años que mi padre vivió en Suiza recibiamos sus bonitas cartas casi a diario y eso formaba parte de nuestra vida, aún conservo algunas en mi cajón de cronopia, aquel donde guardo todo lo que verdaderamente me importa, aunque nunca etiquetado y sí un día me tropiezo con alguna de ellas, recupero emocionada detalles olvidados de nuestra vida, histórias dormidas dentro de viejos sobres. También conservo mis cartas de amor, esas las disfrutan ahora mis hijas.
Genial "Un tal Lucas", maravilloso.
Ya me acostumbré a tus imágenes siempre ideales, me ayudan a descubrir pintores desconocidos para mí.
Un beso, querida amiga.

Clarissa Rodriguez dijo...

Beatriz, me refería a tu habilidad para combinar "pluma y pincel"

Gracias, amiga.

Clarissa Rodriguez dijo...

Mi querida Edelia.
Tienes mucha razón, las cartas están en franca extinción.
En algún momento de mi vida, recuerdo haber escrito cartas diariamente.

Volviendo al cuento de Cortázar, me sentí identificada con Lucas. Primero porque conozco el insomnio, después porque, en ocasiones, caigo en esos ejercicios del pensamiento (diálogo interno) donde las pequeñas rutinas diarias, quedan hechas... pero sólo en sueños... justo antes de despertar completamente.
¿te ha pasado alguna vez?

Qué alegría tu visita, Edelia; un abrazo.

Clarissa Rodriguez dijo...

Las cartas de nuestros seres queridos son, sin duda, un verdadero tesoro.

Mi querida Eva, gracias por tu visita y tu amable comentario.
Lo maravilloso de este espacio es, por una parte la inmediatez y por otra la gran oportunidad de aprender y descubrir lo que, quizás, por nuestros propios medios sería más difícil. Nuestros espacios virtuales compartidos son un "aprendizaje continuo". En ese sentido me siento muy afortunada por la amistad que entre tod@s cultivamos y si lo que yo comparto merece tan lindos comentarios como los que recibo, entonces me siento feliz.

Un abrazo, querida amiga.

Doña Eñe dijo...

Un relato lleno de encanto.
Ah, las cartas escritas a mano, esos tesoros casi olvidados en el tiempo. Muchas reposan juntas, atadas por un lacito de seda, en los cajones de enamoradas que ya peinan canas...
Como Lucas, cuando no puedo dormir no cuento corderitos; me vienen versos a la cabeza; entonces, para que no se me olviden, enciendo la luz y los apunto en un papel que dejo sobre mi mesilla.
Un abrazo, amiga.
(Me encantan tus peonías)

Clarissa Rodriguez dijo...

Doña Eñe, querida amiga.
Gracias por tu visita.
Tus versos son preciosos, y es de mucha generosidad que los compartas.

Un abrazo

(mis peonias son una fuente de inspiración para mi)

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