martes, 19 de marzo de 2013

Sobre la buena... o mala educación





Sobre mi Mala Educación
Pablo Neruda

Cuál es cuál, cuál es el cómo?
Quién sabe cómo conducirse?

Qué naturales son los peces!
Nunca parecen inoportunos.
Están en el mar invitados
y se visten correctamente
sin una escama de menos,
condecorados por el agua.

Yo todos los días pongo
no sólo los pies en el plato,
sino los codos, los riñones,
la lira, el alma, la escopeta.

No sé qué hacer con las manos
y he pensado venir sin ellas,
pero dónde pongo el anillo?
Qué pavorosa incertidumbre!

Y luego no conozco a nadie.
No recuerdo sus apellidos.

—Me parece conocer a usted.
—No es usted un contrabandista?
—Y usted señora no es la amante
del alcohólico poeta
que se paseaba sin cesar,
sin rumbo fijo por las cornisas?
—Voló porque tenía alas.
—Y usted continúa terrestre.
—Me gustaría haberla entregado
como india viuda a un gran brasero,
no podríamos quemarla ahora?
Resultaría palpitante!

Otra vez en una Embajada
me enamoré de una morena,
no quiso desnudarse allí,
y yo se lo increpé con dureza:
estás loca, estatua silvestre,
cómo puedes andar vestida?

Me desterraron duramente
de ésa y de otras reuniones,
si por error me aproximaba
cerraban ventanas y puertas.

Anduve entonces con gitanos
y con prestidigitadores,
con marineros sin buque,
con pescadores sin pescado,
pero todos tenían reglas,
inconcebibles protocolos
y mi educación lamentable
me trajo malas consecuencias.

Por eso no voy y no vengo,
no me visto ni ando desnudo,
eché al pozo los tenedores,
las cucharas y los cuchillos.
Sólo me sonrío a mí solo,
no hago preguntas indiscretas
y cuando vienen a buscarme,
con gran honor, a los banquetes,
mando mi ropa, mis zapatos,
mi camisa con mi sombrero,
pero aún así no se contentan:
iba sin corbata mi traje.

Así para salir de dudas
me decidí a una vida honrada
de la más activa pereza,
purifiqué mis intenciones,
salí a comer conmigo solo
y así me fui quedando mudo.
A veces me saque a bailar,
pero sin gran entusiasmo,
y me acuesto solo, sin ganas,
por no equivocarme de cuarto.

Adiós porque vengo llegando.
Buenos días, me voy de prisa.

Cuando quieran verme ya saben:
búsquenme donde no estoy
y si les sobra tiempo y boca
pueden hablar con mi retrato.

De: Estravagario, 1958



Maravilosos hombres modernos
Mara McAfee
1929   1984


Une soiree
Jean Béraud
1849 - 1935


Antes del baile
Madeleine Lemaire
1845 - 1928



La etiqueta en la mesa, como tantas
otras formalidades, perecen
estar en vías de extensión



Bon apetit!!


"La virtud es una especie de salud, de belleza 
y de buenas costumbres del alma"
Platón



2 comentarios:

Francisco Méndez S. dijo...

Un poema sobre "la mala educación" con humor de Pablo Neruda.

Cuál es cuál, cuál es el cómo?
Quién sabe cómo conducirse?

Es imposible leer este poema sin sonreírse.
En estos tiempos en que la etiqueta parece fuera de moda, andamos siempre apurados, y como dices parece en vías de extinción la etiqueta en la mesa.

Un gran abrazo Clarissa

Clarissa Rodriguez dijo...

Es verdad Francisco, más de una sonrisa nos arranca esta mala educación.
Casi puedo imaginar a Neruda diciendo:
No sé qué hacer con las manos
y he pensado venir sin ellas...

porque él fue un "provinciano" que luego vivió en el mundo del protocolo y la etiqueta (dicen que su mejor "escuela" fue su primera esposa, Delia del Carril).

En ocasiones la etiqueta impide un acercamiento real entre las personas. Pero las buenas maneras nos ayudan a relacionarnos con respeto y prudencia.

Un gran abrazo, querido amigo


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