lunes, 6 de diciembre de 2010

Un Burro en Belén


El Burrito Sabanero 
Villancico del compositor venezolano Hugo Blanco

Coro
Con mi burrito sabanero
voy camino de Belén
Con mi burrito sabanero
voy camino de Belén
si me ven si me ven
voy camino de Belén
si me ven si me ven
voy camino de Belén

El lucerito mañanero
ilumina mi sendero
El lucerito mañanero
ilumina mi sendero
si me ven si me ven
voy camino de Belén
si me ven si me ven
voy camino de Belén

Con mi cuatrico voy cantando
mi burrito va trotando
con mi cuatrico voy cantando
mi burrito va trotando
si me ven si me ven
voy camino de Belén
si me ven si me ven
voy camino de Belén

Tuqui Tuqui Tuquituqui
Tuquituqui Tu qui Tu
Apúrate mi burrito
que ya vamos a llegar
Tuqui Tuqui Tuquituqui
Tuquituqui Tu qui Tu
apúrate mi burrito
vamos a ver a Jesús
obra de Pablo Picasso
De Soliloquios de Belén - Giovanni Papini

EL ASNO    
Dios ha querido que antes de morir viera cosas maravillosas. ¡Todas las noches aquí dentro, en las tinieblas, cansado y triste, pensando en mi vida desgraciada, sin otra compañía que un buey que rumia o un ratón que roe!
Ahora, en cambio, me parece estar en el corazón del mundo. Un esplendor que palpita, un cántico que baja de los cielos, una mujer más bella que las otras mujeres, un niño que roba el sosiego a quien le ve. Yo no soy un sentimental, como mi blanco compañero, y tampoco un supersticioso, como mi dueño. Y, sin embargo, tendría ganas de arrodillarme como hacen estos cabreros que han acudido aquí, corriendo, como si los hubiera convocado un Dios.
También yo he rodado lo mío; una vez he estado en Damasco y seis veces en Jerusalén. Pero no recuerdo un prodigio como éste, nunca me he sentido tan feliz como esta noche.
Esa joven que inclina su rostro bellísimo y pálido sobre el fruto de su sangre, casi me hace llorar por no sé qué nueva ternura. Y ese hombre anciano que contempla a la mujer y al niño como si estuviera arrebatado a la felicidad por un sueño. Y esos pastores que tienen la cara más enrojecida por la alegría que por el reflejo de las llamas. Y esa criatura dulcísima tendida en el pesebre, que contempla a todos como si quisiera atraerlos, como si los quisiera consumir con su corazón.
Ese no es hijo de un hombre. He oído decir a los pastores que les fue anunciado el nacimiento de un Dios. Cuanto más lo miro, más me parece verdad. Los hombres no tienen esos ojos, no exhalan ese fulgor.
¡Y pensar que yo le he visto nacer, yo, pobre bestia de carga, despreciado por todos! ¿Por qué misterio ha querido iniciar su vida aquí, en este pesebre destartalado, destinado a nuestros morros hambrientos? ¿Por qué arcana razón soy digno de ser espectador de un portento tan increíble: el nacimiento de un Dios?
Soy el último de los animales de la tierra, soy un pobre saco de piel llagada y de huesos molidos; pero no me eches, Niño; permíteme también a mí amar a Aquel que un día quiso crear hasta a mí.

obra de Marc Chagall

El asno, también llamado burro, es un animal de carga por excelencia. Es considerado símbolo de la ignorancia; una clara referencia a esta creencia se encuentra en el cuento Pinocho: los niños que llegaban a la isla de los juegos se convertían en asnos, como castigo  por dejar los estudios y dedicarse a la diversión.
Aun cuando tiene fama de tozudo, obstinado y terco el asno es citado en varias ocasiones en las Sagradas Escrituras y también en la literatura universal.
Viajando en el tiempo hasta llegar a los días del relato bíblico de San Lucas, probablemente nos encontraríamos con que un asno era un gran medio de transporte y relativamente barato por su baja demanda de alimento. Jesús en su etapa de adulto lo utilizó muchas veces, quizás la ocasión más conocida es la llamada “Entrada Triunfal a Jerusalén”, registrada en los cuatro Evangelios.

Entrada Triunfal a Jerusalem vista por Giotto di Bondone
Para mí un asno o un burro ha quedado para siempre asociado a la poética, romántica y dulce figura de Platero; desde que conocí el texto de Juan Ramón Jiménez, “Platero y Yo”.

Al igual que tantas personas alrededor del mundo, especialmente de habla hispana, llegué a memorizar aquello de “Platero es pequeño, peludo y suave; tan blando por fuera que se diría todo de algodón… ..." 



El asno que nos trae Giovanni Papini tiene algo de la dulzura de Platero y me atrevo a decir, también hay mucho de un ser humano que se siente postergado y sin horizonte alguno. La presencia de Jesús logra despertar emociones “olvidadas”, rompe los sentimientos de menoscabo y coloca al hombre o la mujer en el lugar que le corresponde como autentico Hijo de Dios.

Jesús, aun hoy dice: “aprended de mí que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” - evangelio de San Mateo




2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hey, I am checking this blog using the phone and this appears to be kind of odd. Thought you'd wish to know. This is a great write-up nevertheless, did not mess that up.

- David

cclaridad dijo...

David
Thanks for your visit.
I hope we can keep in touch

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