domingo, 28 de agosto de 2011

El Niño de los Libros

“Pero ¿por qué elegir este libro?
Sólo te diremos que por muchas razones, porque…

Te transportará a una aldea mágica
Te presentará una historia entrañable
Te conmoverán sus protagonistas
Te envolverá con su cálido aroma
Te hará soñar
Te llenará de ternura
Te despertará multitud de sensaciones
Te hará creer en lo imposible
Te reconciliará con el mundo
Te arrancará una lágrima
Te robará una sonrisa
Te hará un poquito más feliz”

Tomado de la contratapa del libro
“Un Padre de Película”
de Antonio Skármeta
Editorial Planeta
Ilustración de Shirley Hughes



A young boy with books and yoys - August Macke


Virgen, Niño y Libro - Rafael Sanzio

Niño de las láminas - Cosme San Martín

Puss in boots - James Wells Champney
lámina antigua - The lesson book - fuente

Pinturas de Carl Larsson

Un lector
Jorge Luis Borges

Que otros se jacten de las páginas que han escrito;
a mí me enorgullecen las que he leído.
No habré sido un filólogo,
no habré inquirido las declinaciones, los modos, la laboriosa mutación de las letras,
la de que se endurece en te,
la equivalencia de la ge y de la ka,
pero a lo largo de mis años he profesado
la pasión del lenguaje.
Mis noches están llenas de Virgilio;
haber sabido y haber olvidado el latín
es una posesión, porque el olvido
es una de las formas de la memoria, su vago sótano,
la otra cara secreta de la moneda.
Cuando en mis ojos se borraron
las vanas apariencias queridas,
los rostros y la página,
me di al estudio del lenguaje de hierro
que usaron mis mayores para cantar
espadas y soledades,
y ahora, a través de siete siglos,
desde la Última Thule,
tu voz me llega, Snorri Sturluson.
El joven, ante el libro, se impone una disciplina precisa
y lo hace en pos de un conocimiento preciso;
a mis años, toda empresa es una aventura
que linda con la noche.
No acabaré de descifrar las antiguas lenguas del Norte,
no hundiré las manos ansiosas en el oro de Sigurd;
la tarea que emprendo es ilimitada
y ha de acompañarme hasta el fin,
no menos misteriosa que el universo
y que yo, el aprendiz.

Joven leyendo - Wilhelm Hammershöi
lámina antigua -desconozco su autor - fuente 

Se podrían citar muchísimos “Niños (y Niñas) de los Libros". Personajes que fueron seducidos por los libros, muchas veces, en un temprano encuentro, a través de la dulce voz de una madre.

Yo quiero recordar a Mario, mi hermano; en su Mes de la Alegría
(a él no le es suficiente un día de cumpleaños). 
Era muy pequeño cuando se enamoró de las “gigantescas” enciclopedias que había en nuestra casa familiar.
Hoy sigue enamorado, pero de su familia, 
de su música; un amor que plasma
en poemas cotidianos.
Ilustración de Shirley Hughes



3 comentarios:

SUREANDO dijo...

Yo desde que tengo recuerdos estoy sumergida en los libros, antes se les regalaban a los niños, hoy es casi impensable que un niño o incluso los padres lo valoren o al menos los reciban bien.
El primer libro que me regalaron fue uno con 300 poesías para niños y uno de hadas que aún conservo en mi biblioteca. No concibo mi mundo sin los libros y es hermosa la dedicatoria del libro de Skarmeta.
Preciosa entrada Clarissa, los cuadros son muy bonitos.
Felicidades para tu hermano en el mes de la alegría.
Un abrazo

Celso dijo...

¡Oh... que de sueños, que fabulosos paisajes, que de castillos, montañas nubosas, estrellas y planetas lejanos, que de rimas y sones, de aguerridos guerreros, de vidas ejemplares, de misterios oscuros... Desde la profundidad del océano a las incomnensurables distancias galácticas, todo cabe en un libro. Los viajes más inolvidables, los parajes insospechados. El libro es el compañero amigo que espera siempre, que no apresura, que te lleva en la alfombra mágica de sus hojas hasta el fondo de un alma...o de la propia.
¿Porqué se paga impuesto por un libro? Creo que mi mayor logro fue el día en que aprendí a leer...Ese día llegué al final del arcoiris y allí estaba el tesoro. Sugiero un regalo sin par para un niño: el amor por los libros.
Hermoso post Clarissa..."Sra. C."

Clarissa Rodriguez dijo...

Para mi nada puede reemplazar el placer de hojear un libro, leer y re-leer.
Me parece significativo ese concepto de Borges: "el olvido es una de las formas de la memoria, su vago sótano, la otra cara secreta de la moneda". Hay libros que luego de leerlos, aun en el "olvido", siguen marcando una línea de pensamiento.

Beatriz: tu "entrenamiento" en Poesía, al parecer comenzó tempranamente, precozmente; porque tu destreza es admirable. Realmente es un honor tener tus comentarios.

Sr W: se que tu universo de lecturas es muy amplio, como amplia y fecunda es tu imaginación, y la fantasía que nos regalas en tus relatos.

Para Mario: Que la bendición de Dios multiplique tu alegría junto a los que tanto amas. Que en tu vertiginoso ir y venir, encuentres muchos momentos de quietud y poesía.

(Acá en Temuco, mucha lluvia, viento y granizo. Espero que tengamos, todos, una buena semana!!!)

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