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miércoles, 13 de marzo de 2013

Historia de Cecilia

ilustración de David Chelsea



Historia de Cecilia
de Cuentos Breves y Extraordinarios
Jorge Luis Borges y
Adolfo Bioy Casares


He oído a Lucio Flaco, sumo sacerdote de Marte, referir la historia siguiente: Cecilia, hija de Metelo, quería casar a la hija de su hermana y, según la antigua costumbre, fue a una capilla para recibir un presagio. 
La  doncella estaba de pie y Cecilia sentada y pasó un largo rato sin que se oyera una sola palabra. La sobrina se cansó y le dijo a Cecilia: 
-Déjame sentarme un momento. 
-Claro que sí, querida -dijo Cecilia-; te dejo mi lugar. 
Estas palabras eran el presagio, porque Cecilia murió en breve y la sobrina se casó con el viudo. 

Ciceron, De divinatione, I, 45. 




La novia
Gari Melchers
1860 - 1932


El matrimonio
Gari Melchers
1860 - 1932




El atuendo de la novia rusa
Konstantin Makovsky
1839 - 1915


La elección de la novia del Zar
Konstantin Makovsky
1839 - 1915



Antes de la boda
Alexander Morozov
1835 - 1904

Doncella en contemplación
Gaston La Touche
1854 - 1913

sábado, 9 de marzo de 2013

La jaula


Piotr Konchalovsky
1876 - 1956

La Jaula
Alejandro Jodorowsky
de Sombras al Mediodía

Quiso avanzar, tropezó con una pared invisible. Quiso retroceder, le pasó lo mismo. Palpó arriba, abajo, a los costados: estaba encerrado en una jaula de cristal. Dio golpes sin perder nunca las esperanzas, insistió una y otra vez en el mismo sitio, hasta que sintió un crujido y pudo atravesar la superficie fría con el puño. Se abrió paso y, por fin, salió al exterior. Avanzó feliz, sonriente, libre, pero se dio un frentazo contra una pared invisible: ¡Estaba dentro de una jaula mayor! Pensó, consolándose: “¡Por lo menos es más grande y está creciendo! ¡Crecerá tanto que un día desaparecerá!”
Pero la jaula no crecía: el señor iba empequeñeciendo.



Jacob Henricus Maris
1837 - 1899


Christian Klaus
1843 - 1893


Edward Robert Hughes
1851 - 1914



John Byam Shaw
1872 - 1919




Rene Magritte
1898 - 1967



Los pájaros nacidos en una jaula creen que
volar es una enfermedad
A. Jodorowsky


Harry Roseland
1868 - 1950

Escritor, novelista, dramaturgo, poeta
director teatral y director de cine, son algunas de 
las facetas de este artista chileno, nacido en Tocopilla,
Región de Antofagasta, Chile, en febrero de 1929.

Este cuento, La Jaula, que nos recuerda a Kafka, tiene alguna
relación con el universo de Jodorowsky; un artista en continua
búsqueda, queriendo alcanzar y tal vez quebrar, 
los límites del conocimiento humano.


jueves, 7 de marzo de 2013

Honestidad


Claude Monet
1840 - 1926



Padre Nuestro que estás en el Cielo
José Leandro Urbina
de su libro "Las Malas Juntas"

Mientras el sargento interrogaba a su madre y su hermana, el capitán se llevó al niño, de una mano, a la otra pieza...
- ¿Dónde está tu padre? - preguntó
- Está en el cielo - susurró él.
- ¿Cómo? ¿Ha muerto? - preguntó asombrado el capitán.
- No - dijo el niño -. Todas las noches baja del cielo a comer con nosotros. El capitán alzó la vista y descubrió la puertecilla que daba al entretecho.






Corneliu Baba
1906 - 1997




Carolyn Blish
sitio


Carl Larsson
1853 - 1919



Morgan Weistling
sitio


Kalman Aron
1924 - -


Johann Georg Meyer Von Bremen
1813 - 1886


Evert Pieters
1856 - 1932



Felix Vallotton
1865 - 1925


José Leandro Urbina 
Escritor chileno; nació el 22 de agosto de 1948
Actualmente reside en Canadá, desde 1977
Sus cuentos son muy breves, varios de ellos podrían estar en
la categoría de microcuentos.
"Las Malas Juntas" son cuentos ambientados y desarrollados
en los días y meses, al inicio del golpe de Estado.
Este cuento en particular,  Padre Nuestro que estás en el Cielos, 
tiene la crudeza viva del dolor, la emoción y la atmósfera 
que se vivió en esa época en nuestro país; pero sabe guardar 
la distancia necesaria para que emerja lo inesperado y la ternura. 


sábado, 23 de febrero de 2013

Letras y Palabras

Nube de palabras
¿Lloverá un poema?
Inspiración
Ulalume González León



James Fryer



Dos Palabras
(Fragmento )
Isabel Allende



Tenía el nombre de Belisa Crepusculario, pero no por fe de bautismo o acierto de su madre, sino porque ella misma lo buscó hasta encontrarlo y se vistió con él. Su oficio era vender palabras. Recorría el país, desde las regiones más altas y frías hasta las costas calientes, instalándose en las ferias y en los mercados, donde montaba cuatro palos con un toldo de lienzo, bajo el cual se protegía del sol y de la lluvia para atender a su clientela. No necesitaba pregonar su mercadería, porque de tanto caminar por aquí y por allí, todos la conocían. Había quienes la aguardaban de un año para otro, y cuando aparecía por la aldea con su atado bajo el brazo hacían cola frente a su tenderete. Vendía a precios justos. Por cinco centavos entregaba versos de memoria, por siete mejoraba la calidad de los sueños, por nueve escribía cartas de enamorados, por doce inventaba insultos para enemigos irreconciliables. También vendía cuentos, pero no eran cuentos de fantasía, sino largas historias verdaderas que recitaba de corrido sin saltarse nada. Así llevaba las nuevas de un pueblo a otro. La gente le pagaba por agregar una o dos líneas: nació un niño, murió fulano, se casaron nuestros hijos, se quemaron las cosechas. En cada lugar se juntaba una pequeña multitud a su alrededor para oírla cuando comenzaba a hablar y así se enteraban de las vidas de otros, de los parientes lejanos, de los pormenores de la Guerra Civil. A quien le comprara cincuenta centavos, ella le regalaba una palabra secreta para espantar la melancolía. No era la misma para todos, por supuesto, porque eso habría sido un engaño colectivo. Cada uno recibía la suya con la certeza de que nadie más la empleaba para ese fin en el universo y más allá


Dos Palabras es uno de los Cuentos de Eva Luna de Isabel Allende.

El cuento se podría resumir de la siguiente manera:
Belisa Crepusculario es una mujer humilde, que sale de su casa en busca de mejor vida. En un viaje aprende a escribir y a leer, y eso le da la idea de vender historias y palabras. Una mañana de agosto fue secuestrada y llevada ante un importante personaje, “el Coronel”, que necesita ayuda para lanzar su campaña presidencial.
Belisa, como de costumbre, hizo su trabajo, recibió su pago y le dio unas palabras secretas. La campaña del Coronel fue exitosa, pero poco antes de las elecciones el Coronel empezó a enloquecer. Mulato, su amigo, fue en busca de Belisa creyendo que ella había embrujado a su jefe con aquellas dos palabras.
Cuando ella llegó delante del Coronel todo quedó muy claro. Las dos palabras habían hechizado de amor el corazón del Coronel.



Selcuk Demirel



Selcuk Demirel



Selcuk Demirel
sitio



Collage
desconozco el autor



Catrin Welz-Stein
sitio


Catrin Welz-Stein
sitio



Jessica Piqueras
fuente


Dictionarty



Cecilia Ferreira



José Rosero
sitio


Alessandra Cimatoribus
sitio


Kai Pannen
sitio


Kai Pannen
sitio




martes, 19 de febrero de 2013

Caperucita dónde estás...?

"Sal al bosque, sal enseguida. 
Si no sales al bosque no ocurrirá nada 
y tu vida no empezará jamás"
C. Pinkola Estés
Margaret Tarrant
1888 - 1959


Caperucita roja es uno de los cuentos más conocidos universalmente.
Existen cientos de versiones y adaptaciones de este cuento,  en la literatura, música, pintura, ilustración publicitaria, etc.
Surgió de la tradición oral y fue divulgado inicialmente por Charles Perrault (1697) y posteriormente Los Hermanos Grimm (1812) lo popularizaron.

Hay versiones más recientes que sorprenden por su creatividad y hasta con algunos toques de humor y erotismo. Incluso hay una versión donde escuchamos al Lobo Feroz contar su versión de los hechos. El autor es Lief Fearn y "El Lobo calumniado". Allí se nos dice que el lobo fue acusado injustamente cuando una niña, con su cabeza cubierta con un capuchón rojo, comenzó a robar flores en el tranquilo bosque que él habitaba. El lobo contactó a la abuela y juntos decidieron darle una lección a la niña, pero la niña se asustó mucho con los gruñidos del lobo y cuando llegó el leñador, el lobo comprendió que debía escapar por su vida. La abuela nunca contó la verdad, pero todos sabemos que "ningún lobo puede comerse a una niña".




Margaret Tarrant
1888 - 1959

He elegido para compartir el cuento en la versión de Clarissa Pinkola Estés, de su libro “Mujeres que corren con los lobos”. Y es significativo que ella lo ubique en el capítulo final (16) del libro, con el mismo nombre del cuento “La pestaña del lobo”. Me gusta porque ella le da un giro hacia la madurez emocional; pero los cuentos son para disfrutarlos y dejar que comiencen a resonar en las cuerdas de nuestro propio corazón.


La Pestaña del Lobo
Clarissa Pinkola Estés
-No salgas al bosque, no salgas por favor- dijeron ellos-
-¿Por qué no? ¿Por qué no tengo que salir al bosque esta noche? Preguntó ella.
-En el bosque hay un enorme lobo que se come a las personas como tú. No salgas del bosque, por lo que más quieras.
Pero naturalmente, ella salió del bosque y, como era de esperar, se encontró con el lobo, tal como ellos le habían advertido.
-¿Lo ves? Ya te lo decíamos, graznaron.
-Esta es mi vida, no un cuento de hadas, replicó ella, hay algo que me dice que tengo que salir al bosque porque sino jamás ocurrirá nada.
Pero el lobo que ella encontró había caído en una trampa, se le había quedado la pata prendida en un cepo.
-¡Socorro! ¡Auxilio! Gritaba el lobo. ¡Ayúdame y te daré recompensa!
¿Y como se yo que no me vas a hacer daño? Le preguntó ella.
-Mala pregunta; dijo el lobo. Tendrás que confiar en mi palabra. Solo hay una pregunta que merece la pena hacerse. ¿Está el alma?
Y entonces ella corrió al riesgo, abrió la trampa, sacó la pata del lobo y la envolvió con hierbas. Pero, como había leído demasiados cuentos, exclamó: Bueno, ahora ya puedes matarme, terminemos esto de una buena vez.
Pero no fue eso lo que ocurrió. Porque el lobo se arrancó una pestaña y se la entregó diciendo: “Úsala y procura ser sabia”, de ahora en adelante sabrás quien es bueno y quien no lo es tanto. Mira a través de mi ojo y lo verás todo con mas claridad.
Y así ella regresó a la aldea alegrándose de estar viva. Y esta vez cuando ellos le dijeron “quédate aquí” “haz lo que te digo” “di lo que yo quiero que digas”, ella tomó la pestaña del lobo y miró a través de ella y vio sus motivos tal como jamás los había visto.
Con esa nueva visión no solo vio al astuto y al cruel, sino que el corazón se le hizo grande, pues miraba a las personas y las volvía a calibrar gracias al don que le había otorgado el lobo al que ella había salvado. Y vio a los buenos, vio la perplejidad por debajo de la cólera, vio amor en los ojos de los tímidos y sufrimiento en los callados. Vio necesidad en el hombre sin palabras y fe en lo mas hondo de la mujer que decía no tenerla.
Vio todas las cosas verdaderas y todas las falsas. Las que iban contra la vida y las que iban a favor de la vida. Vio todas las cosas que podían verse a través de los ojos de aquel que pesa el corazón con el corazón y no solo con la mente. Así descubrió que era cierto lo que dicen, que el lobo es la más sabia de las criaturas y que cuando este aúlla en realidad esta preguntando donde está el alma. “Sal al bosque, sal enseguida. Si no sales al bosque no ocurrirá nada y tu vida no empezará jamás. Sal al bosque, sal enseguida…”





Walter Crane
1845 - 1915

Jessie Willcox Smith
1863 - 1935


Cathy Delanssay
sitio


John Everett Millais
1829 - 1896


Nadezhda Illarionova
referencia


Isabel Oakley Naftel
1832 - 1912


William M. Spittle
1858 - 1917


George Sheridan Knowles
1863 - 1931



lámina vintage
desconozco el autor



Carl Offerdinger



Jennie Harbour
1893 - 1959


Carl Larsson
1853 - 1919


Galia Zin'ko



Amy Bates
sitio

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