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miércoles, 19 de septiembre de 2012

Golondrina


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La Golondrina
Juvencio Valle

Con las golondrinas llega la primavera. Quizá qué gérmenes vitales o polvos
maravillosos se traen bajo el ala, porque basta la vibración de su presencia en
el aire tibio para que los almendros florezcan a rabiar. Y los ulmos, las topa-
topas y hasta los tréboles de cuatro hojas. Azules y blancas, rápidas e inquietas,
nunca se posan en una rama, sino en los más altos alambres del mundo. Juegan  al volantín con sus cuerpos intranscendentes. Van y vienen por el aire en un
trapecio celeste. Hace tiempo, un poeta chileno, de cuyo nombre no quiero
acordarme, dijo que la golondrina era un pedazo de viento que casi se ha
vuelto pájaro. Gustavo Adolfo Bécquer las fijó por mucho tiempo en un balcón
romántico. Pero ellas no tienen orillas, son libres, inestables, peregrinas.
Imposible que seres con tanta chispa adentro puedan mantenerse por mucho
tiempo enclaustradas en un mismo campo, aunque ése sea literario. Ellas
nacieron para evadirse, para desaparecer como el rocío o el humo.



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"Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y, otra vez, con el ala a sus cristales
      jugando llamarán;
pero aquéllas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar,
aquéllas que aprendieron nuestros nombres...
      ésas... ¡no volverán!"
Gustavo Adolfo Bécquer



martes, 8 de noviembre de 2011

Viejos amores

No dejaremos de explorar y al final de nuestra búsqueda
llegaremos a donde empezamos y conoceremos
por primera vez el lugar
T.S. Eliot


A MANERA DE PROLOGO PIDO BENEVOLENCIA POR
INSISTIR EN MIS YA VIEJOS AMORES
Juvencio Valle

Hoy vuelvo a repetir mi vieja historia.
Traigo otra vez mis ramos de nomeolvides;
y cómo podría liberarme de estos abrazos,
cómo apartaría de mi tan íntimas maderas;
con que mano cortaría de mi propio follaje
estas vivas prolongaciones de mis huesos.

Por eso, de partida, pido benevolencia
a pájaros y flores. Ante el lirio del campo
me descubro; en circulo cerrado hago la venia;
y ¡Salud! oh mi señor Dondiego de la Noche,
dadme asilo temporal en vuestros dominios.

Y cómo se me hace vehemente esta súplica
cuando la dirijo a mis viejos guardabosques,
leales hermanos míos de afán y comparsa;
ay, y cuando requiero a los poetas liricos,
y, mucho más aún, a las bellas floristas.

Ya en el umbral me inclino reverente,
y como un hijo pródigo, temeroso suplico
merced y vía libre para mis ramilletes,
que todavía tengo tanto jardín adentro
y tantas ramificaciones que me desvelan.

Juntos llenos de gracia, dadme los dedos,
melodiosas avenas, vuestros delgados silbos;
vengo con nuevos leños para mi vieja hoguera,
nuevos aceites traigo para la misma lámpara;
aquí llego otra vez cargado de siemprevivas,
margaritas y abejas traigo en las sienes.

Perdón, señor capullo recién amanecido,
corolas de caperuza, romántico jilguero.









Todas las imágenes corresponden a obras de Eduard Atkinson Hornel (1864-1933)


A MANERA DE PROLOGO PIDO BENEVOLENCIA POR
INSISTIR EN MIS YA VIEJOS AMORES
Juvencio Valle
de su libro DEL MONTE EN LA LADERA
Juvencio Valle, poeta chileno de quien Neruda dijo, es “una guitarra de cuerdas claras”



(gracias Princesa Nadie)

jueves, 11 de agosto de 2011

Esperanza

Esperanza
Juvencio Valle
La Flauta del Hombre Pan

Iris siberica - RHS Gardening


Iris "Bold Print" - RHS Gardening

He de esperar ahora junto a la ventana
que pase mi señora de los siete iris


Me han dicho que anda desnuda por el cielo
escribiendo con el dedo margaritas.


En la clara estación del rocío,
tú que también eres pescador de caña,
me dijo mi Bella Durmiente,
hallarás tu lágrima
prendida del último sueño
a una pestaña de la luna


Y  será como una espiga de leche.



Iris xiphium - RHS Gardening



Iris Violet Icing - RHS Gardening


Iris Ringo - RHS Gardening





Iris in a country garden,
Politely said. “I beg your pardon,
But I´m from sunny France you see,
And my real name is Fleur-de-Lis”
del libro de Elizabeth Gordon de1910
Ilustraciones de M.T. (Penny) Ross (1866 -1922)
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Black Iris III - Georgia O'Keeffe




La “Flauta del Hombre Pan” - 1929-  fue el primer libro (un pequeño libro) publicado por el poeta chileno Juvencio Valle (1900 – 1999). Fue editado en Nueva Imperial, Región de la Araucanía.
Del poema Esperanza, incluido en este libro,  me ha llamado la atención esta “Señora de los siete iris”. No puedo asegurar que el poeta haya hecho una asociación con las flores, en lugar de los ojos. Pero la misteriosa belleza del Iris (flor) quizás guarde relación con todos los secretos que la Iriología puede desentrañar con sólo mirar los ojos de una persona.


Se puede leer libremente en "Memoria Chilena", en el archivo  PDF La Flauta del Hombre Pan




Irises - Vincent Van Gogh




Iris acoroformis - RHS Gardening
Iris fimbriata -  RHS Gardening



viernes, 5 de agosto de 2011

Roble

Y junto al río, en la ribera, de uno y
otro lado, crecerá toda clase de árboles
frutales; sus hojas nunca caerán ni
faltará su fruto. A su tiempo madurará,
porque sus aguas salen del santuario.
Su fruto será para alimento y su 
hoja para medicina
Ezequiel 47:12








Cómo le nacen hojas a mi roble,
Cómo revientan flores en mis ganchos!

He sido, apenas, la raíz oscura
Y hoy el amor me da su linfa grande.

Cómo me abrasa un hálito de surco,
Y cómo tremolan mis anillos verdes!

La primavera me besó las manos
Y entre los dedos me cuajó esmeraldas.

Gloria de un pobre gajo carcomido:
¡hoy también puedo perfumar el aire!

Decir que tengo suavidad de nido
y lengua de seda que se apaga y arde!

Aves del cielo cobijó mi copa
Y se han vuelto cantos todas mis palabras.

Germinal de ensueños me besó la boca
Y en hojas y flores reventó el milagro!


Roble, de Juvencio Valle
tomado del libro “La Flauta del Hombre Pan”



foto de National Geographic

fragmento de "Las Virtudes Cardinales" - Rafael Sanzio 1511
La Fortaleza con la Caridad cogiendo frutos del roble

lunes, 18 de julio de 2011

Marina




Marina
Juvencio Valle

Cuán triste te espera mi playa de arena. 
Tu mar de belleza se acerca cantando, 
me muerde y me deja su sabor de pena.


Cuando ya rendida te tengo a mi vera, 
te yergues de nuevo, dejándome sólo 
tu beso mordiente de angustia y salmuera.


Mi playa te espera doliente y serena, 
pero en esa danza que cimbra tu vida 
tú rompes mi pobre corazón de arena.


Mi playa te sigue tendida al ocaso... 
Tu cuerpo de fruta, lejano y esquivo, 
¡cómo lo tuviera ceñido a mis brazos!





Juvencio Valle (1900-1999), seudónimo de Gilberto Concha Riffo, escritor chileno que nació en Villa Almagro (cerca de Nueva imperial), Región de la Araucanía, Chile.
Premio Nacional de Literatura en 1966




imagenes: esculturas sub acuáticas de Jason deCaires Taylor

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