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| Hoja de arce caída - National Geographic fuente |
El Otoño de las enredaderas
Pablo Neruda
Amarillo,
fugitivo, el tiempo que degüella las hojas, avanza hacia el otro lado de la
tierra, pesado, crujidor de hojarascas caídas. Pero antes de irse, trepa por
las paredes, se prende a los crespos zarcillos, e ilumina las taciturnas
enredaderas. Ellas esperan su llegada todo el año, porque él las viste de crespones
y de broncerías. Es cuando el Otoño se aleja, cuando las enredaderas arden,
llenas de alegría, invadidas de una última y desesperada resurrección. Tiempo
lleno de desesperanza, todo corre hacia la muerte. Entonces tú forjas en las
húmedas murallas el correaje sombrío de las trepadoras. Inmóviles arañas
azules, cicatrices moradas y amarillas, ensangrecidas medallas, juguetería de
los vientos del norte. Donde ha de ir sacando el viento cada bordado, donde ha
de ir completando su tarea el agua de las nubes.
Ya
han emigrado los pájaros; han fijado su traición cantando, y las banderas
olvidadas bordean los muros carcomidos. El terrible estatuario comienza a
patinar los adobes, y poco a poco la soledad se hace profunda. Agua infinita,
que acarrea el invierno, que nada estorbe tu paso silencioso. Pequeñas hojas
que como pájaros a la orilla del grano, os agrupasteis para mejor morir: es
hora de descender de vuestros nidos y rodar y hacerse polvo, y bailar en el
frío de los caminos. Durecidos tallos, amarras pertinaces, este barco se
suelta. He ahí despedazadas las velas y derruido el mascarón ensimismado que cruza
encima de las estaciones siempre en fuga. Quedaos vosotros apretando un cuerpo
que no existe entre vuestras serpientes glaciales. Nunca vuelve este barco; el
que se aleja regresa cambiado por el tiempo y la lucha.
Nunca
el tiempo del sol aporta las mismas hojas a los muros. Primero asoman en las
axilas, escondidas como abejas de esmeralda y estallan hablándose un lenguaje
de recién nacidos. Es que nunca, nunca vuelve el barco roto que huye hacia el
sur llevando el mascarón tapado por las enredaderas, taciturnas. Lo empuja el
viento, lo apresura la lluvia, por los senderos del mar, lo empuja el viento,
lo apresura la lluvia y la estela de ese navío está sembrada de pájaros
amarillos.
El otoño de las enredaderas - Pablo Neruda - de Anillos - 1926
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| Autumn Catrin Welz-Stein fuente |
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| de Louise Robinson, conocida como Aka Louise referencia |
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| Georges Jules Clairin 1843 - 1919 |
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| Land art Richard Shilling referencia |
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| Hojas de otoño Sandra Dieckmann fuente |
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| Espíritu de otoño Dawn Davidson |
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| Hojas a la deriva David Chelsea sitio |
ilustraciones de Anna Lazareva
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| ilustración de Maija Hurme |
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| Piel de otoño...desconozco el autor... |
...de las enredaderas
Neruda en Prosa
Aunque Pablo Neruda alguna vez dijo, refiriéndose a la literatura en prosa: "no me interesa relatar cosa alguna", en más de alguna oportunidad debió recordar el dicho popular que aconseja no decir "de esta agua no beberé".
"Anillos" es una obra escrita en prosa por Pablo Neruda y Tomás Lago(*). Fue publicada en 1926 y contiene creaciones de ambos escritores, que se alternan en su presentación, como si se tratase de un diálogo. Sin lugar a dudas es más poesía que prosa... prosa poética.
(*)Tomas Lago: escritor y ensayista chileno






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