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jueves, 28 de julio de 2011

La Ciudad Que Fue

La Ciudad que fue
Eliana Navarro



"Muchas veces, de niños, vimos esa ciudad, en un lugar preciso del cielo,
al atardecer. Vimos abrirse o cerrarse sus puertas fulgurantes,
custodiadas por ángeles de fuego. Vimos sus cúpulas de oro y
escuchamos, traído por el viento, el son de sus campanas.
Le dábamos nombres oídos al azar: la ciudad perdida, la ciudad
de Dios. Cuando llegamos a la adolescencia, empezamos a verla
cada vez más  a lo lejos, hasta que, envuelta en bruma, se confundió
con nuestros sueños."




La artista de Finlandia, Jonna Pohjalainen ha creado esta enorme  y hermosa pieza de arte ambiental titulada "Lápices de colores",  que muestra los lápices de colores en su "hábitat",  los campos y los bosques de Letonia.
Aunque creo que estas imágenes no son nuevas en la web, a mi me sorprendieron e inevitablemente me llevaron a mi niñez. Los lápices de colores eran un gran tesoro. Todavía lo son para mi.

Un detalle importante en esta instalación, o una de las resonancias que puede tener, es que sin sol no hay color. En cuanto se pone el sol, los colores en las puntas de los "lapices" comienzan a desaparecer y vuelven a "aparecer" cuando nace el sol.
Volviendo al texto de Eliana Navarro: es el "sol" de la imaginación, la ingenuidad y la pureza, lo que nos podría llevar de regreso a 
"la ciudad que fue".




sábado, 2 de julio de 2011

Bufanda de Niebla

INFANTIL
Eliana Navarro




Suelen  decir  los  vecinos
que la noche es andariega
y  que gusta de salir
a corretear  por la  sierra;
que  con  su manta  retinta,
toda listada  de  estrellas,
con  sus espuelas de luna
y  su bufanda  de niebla,
sobre el caballo del viento
galopa las carreteras;
salta todos  los  barrancos,
escala  todas las crestas,
y  para  apurar  el  vértigo
de  esta insensata  carrera,
hunde en el hijar del viento
su  espuela  de luna  nueva,
y éste corre desbocado
por las inmensas praderas,
mientras sus cascos de plata
levantan  polvo  de  estrellas.





Cuando  el  sol,  como  un  chiquillo,
sube a gatas por la sierra,
la  noche  corre a esconderse
a  sus ocultas cavernas;
amarra el viento a los  árboles
o  los suelta  en la  pradera;
dobla  su manta  retinta
toda listada  de estrellas;
desciñe con gran cuidado
su  espuela  de luna  nueva,
y  sólo  contadas  veces,
para evitar malas lenguas,
acepta  prestar  al sol
su gran  bufanda  de niebla.



Eliana Navarro
Poetisa chilena (Val paraíso 1920 - Santiago 2006)
Del libro "Antiguas voces llaman" - editado en 1955
INFANTIL - Eliana dedicó este poema a sus hijos

Imágenes de Mathew Weatherstone

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