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jueves, 23 de febrero de 2012

Belleza - Una Leyenda de Amor


detalle - obra de Giovanni Antonio Boltraffio

Cuenta El Alquimista de Paulo Coelho, en su Prólogo, que se encontró con un libro tan antiguo que no tenía tapas, pero se alcanzaba a distinguir el nombre del autor: Oscar Wilde. En este libro encontró una historia sobre Narciso.
El Alquimista, que conocía la leyenda de NARCISO se sorprendió porque Oscar Wilde no terminaba la historia de la manera en que la conocemos. El decía que cuando Narciso murió vinieron las diosas del bosque y vieron que el lago donde Narciso se contemplaba se había trasformado pasando de un lago de agua dulce que era, a un cántaro de lágrimas saladas.
Ellas Le preguntaron al Lago ¿por qué lloras? - Lloro por Narciso respondió el Lago. 
- No nos asombra que llores por Narciso! le respondieron, porque Tú eras el único que tenía la oportunidad de admirar su belleza.

El Lago guarda silencio pero finalmente dice: “Yo lloro por Narciso, pero nunca me dí cuienta si era bello. Lloro por Narcsiso porque cada vez que él se inclinaba sobre mi orilla yo podía ver, en el fondo de sus ojos, reflejada mi propia belleza".


Giovanni Antonio Boltraffio - fuente

Daniel Barkley - fuente

Caravaggio

Franz Von Stuck 

(detalle)  John William Waterhouse

Karl Brulloff

Johann Heinrich The Elder Tischbein

Nicolas Bernardt Lepicie

Texto de Oscar Wilde
De “Poemas en Prosa” (1894)

When Narcissus died the pool of his pleasure changed from a cup of sweet waters into a cup of salt tears, and the Oreads came weeping through the woodland that they might sing to the pool and give it comfort.
And when they saw that the pool had changed from a cup of sweet waters into a cup of salt tears, they loosened the green tresses of their hair and cried to the pool and said, “We do not wonder that you should mourn in this manner for Narcissus, so beautiful was he.”

“But was Narcissus beautiful?'” said the pool.

“Who should know that better than you?'” answered the Oreads. “Us did he ever pass by, but you he sought for, and would lie on your banks and look down at you, and in the mirror of your waters he would mirror his own beauty.”

And the pool answered, “But I loved Narcissus because, as he lay on my banks and looked down at me, in the mirror of his eyes I saw ever my own beauty mirrored.”


Mónica Armiño - fuente

foto de Elvira Coderch - Flores y Palabras

“¿Qué se ama cuando se ama?”
Gonzalo Rojas


miércoles, 15 de diciembre de 2010

Gestos Cotidianos


“No busquéis acciones espectaculares, lo que importa es el grado de amor que pongáis en vuestros gestos” decía la Madre Teresa de Calcuta

"La experiencia que me hizo decidirme a trabajar dedicada a los más pobres, fue un 10 de Septiembre del 1947, cuando caminando por las calles de Calcuta tropecé con el cuerpo de una mujer moribunda, la levanté, caminé hasta un hospital cercano y pedí una cama para ella; la mujer murió en esa cama, la primera, la única y la última cama que tuvo en su vida. Esta imagen me seguía y me preguntaba por qué Dios permitía eso. En el silencio de la noche encontré la respuesta, Dios me dijo: - claro que he hecho algo para solucionar esto, te he hecho a ti-”

Teresa de Calcuta vivió con gran pasión al servicio de su fe y de su Dios. Su figura menuda se ha alzado como un ejemplo, aun entre los no “creyentes”. Pero hay muchos hombres y mujeres que en forma anónima, son héroes contemporáneos. Héroes del servicio a Dios, héroes de oración y amor en acción, sin horario, sin remuneración y sin esperar reconocimiento.

Árbol de los Niños - Carolyn Blish
Frente al mundo que nos toca vivir, la contingencia diaria, las desigualdades sociales, la pobreza, la enfermedad, las injusticias, el dolor, la violencia, y todo lo demás, en ocasiones me he sentido sobrecogida y creo no estar equivocada, al pensar que eso le pasa a todas las personas con un poquito de sensibilidad.

Por otra parte, es un alivio saber que Dios sólo nos pide dos cosas: amarlo a Él por sobre todas las cosas y amar al prójimo con la misma medida que nos consideramos a nosotros mismos.
Jesús ya nació. Él es el mayor y total acto de amor hacia todos y cada uno de los seres humanos.
Adviento es también una oportunidad para revisar nuestros gestos cotidianos, aquellas pequeñas acciones que sin estridencia y desprovistas de todo egoísmo logran cumplir con lo que Dios espera de cada ser humano
Creo que esta idea puede quedar mejor expresada en el breve relato del conocido escritor Paulo Coelho 



Ceremonia del Té
Paulo Coelho

En Japón participé en la conocida “ceremonia del té”. Se entra en un cuartito, se sirve el té y ya está.  Sólo que se hace todo con tanto ritual y protocolo que una práctica cotidiana se transforma en un momento de comunión con el Universo.
El maestro del té, Okakusa Kasuko, explica lo que sucede:- “la ceremonia es la adoración de lo bello y lo sencillo. Todo el esfuerzo se concentra en el intento de alcanzar la perfección a través de los gestos imperfectos de la vida cotidiana. Toda su belleza consiste en respetar las cosas simples que hacemos”
Si un mero encuentro para beber té puede transportarnos hasta Dios, conviene estar atento a otras posibilidades que un simple día nos ofrece.



ilustraciones de Christina Ung



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