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martes, 6 de noviembre de 2012

Acorde Clásico




Acorde Clásico
Gonzalo Rojas


Nace de nadie el ritmo, lo echan desnudo y llorando
como el mar, lo mecen las estrellas, se adelgaza
para pasar por el latido precioso
de la sangre, fluye, fulgura
en el mármol de las muchachas, sube
en la majestad de los templos, arde en el número
aciago de las agujas, dice noviembre
detrás de las cortinas, parpadea
en esta página.




Gonzalo Rojas
poeta chileno
1916 - 2011















Todas la imágenes son pinturas (de la corriente hiperrealista) de Steve Mills


jueves, 23 de febrero de 2012

Belleza - Una Leyenda de Amor


detalle - obra de Giovanni Antonio Boltraffio

Cuenta El Alquimista de Paulo Coelho, en su Prólogo, que se encontró con un libro tan antiguo que no tenía tapas, pero se alcanzaba a distinguir el nombre del autor: Oscar Wilde. En este libro encontró una historia sobre Narciso.
El Alquimista, que conocía la leyenda de NARCISO se sorprendió porque Oscar Wilde no terminaba la historia de la manera en que la conocemos. El decía que cuando Narciso murió vinieron las diosas del bosque y vieron que el lago donde Narciso se contemplaba se había trasformado pasando de un lago de agua dulce que era, a un cántaro de lágrimas saladas.
Ellas Le preguntaron al Lago ¿por qué lloras? - Lloro por Narciso respondió el Lago. 
- No nos asombra que llores por Narciso! le respondieron, porque Tú eras el único que tenía la oportunidad de admirar su belleza.

El Lago guarda silencio pero finalmente dice: “Yo lloro por Narciso, pero nunca me dí cuienta si era bello. Lloro por Narcsiso porque cada vez que él se inclinaba sobre mi orilla yo podía ver, en el fondo de sus ojos, reflejada mi propia belleza".


Giovanni Antonio Boltraffio - fuente

Daniel Barkley - fuente

Caravaggio

Franz Von Stuck 

(detalle)  John William Waterhouse

Karl Brulloff

Johann Heinrich The Elder Tischbein

Nicolas Bernardt Lepicie

Texto de Oscar Wilde
De “Poemas en Prosa” (1894)

When Narcissus died the pool of his pleasure changed from a cup of sweet waters into a cup of salt tears, and the Oreads came weeping through the woodland that they might sing to the pool and give it comfort.
And when they saw that the pool had changed from a cup of sweet waters into a cup of salt tears, they loosened the green tresses of their hair and cried to the pool and said, “We do not wonder that you should mourn in this manner for Narcissus, so beautiful was he.”

“But was Narcissus beautiful?'” said the pool.

“Who should know that better than you?'” answered the Oreads. “Us did he ever pass by, but you he sought for, and would lie on your banks and look down at you, and in the mirror of your waters he would mirror his own beauty.”

And the pool answered, “But I loved Narcissus because, as he lay on my banks and looked down at me, in the mirror of his eyes I saw ever my own beauty mirrored.”


Mónica Armiño - fuente

foto de Elvira Coderch - Flores y Palabras

“¿Qué se ama cuando se ama?”
Gonzalo Rojas


jueves, 26 de enero de 2012

Matta - Un Niño en Crecimiento Tenaz


OERAMEN
LA CONCIENCIA ES UN ARBOL
Lo llamo Oeramen


Si comenzamos a dar un primer
paso hacia lo que crece dentro de
nosotros a través de la vida,
a través del ser construido por
la conciencia,
si  lo que nace en nosotros se
volviera comparable a un árbol,
se comprendería mejor que no
se trata de una hoja contable en
donde entra o sale un saber
que uno consume sin
interrogarnos.
Ese saber está allí como un
alimento para que crezca en
nosotros antes,
para que no desaparezcamos
 sin haber tenido el tiempo
de haber sido humanos.

Roberto Matta

Oeramen, 1986
Resina de vidrio
Roberto Matta



C'est lui, retrato de Roberto Matta con el número Pi
por Henri Cartier-Bresson,
para su pasaporte, 1977




"Vivir enfrentando las flechas" - 1959
tela donada por Matta en 1961 a la Universidad Técnica de Santiago.
Hoy Universidad de Santiago - Chile
“Yo no pinto, yo veo en las manchas un cosmos.
Yo parto de las manchas.
Como la gente ve vacas en las nubes, yo veo mundos en las manchas”
Roberto Matta





"Pie Izquierdo"
Roberto Matta

El pie izquierdo de Matta

Germana —  ¿Me puedes dar un signo para representar el fuego?
Matta       — El Pie del hombre
Germana —  ¿Por qué?
Matta       — Dice Heráclito (sobre el tamaño del sol): el ancho de un pie humano.
Germana — ¿Por qué un pié?
Matta       — Si un día de sol estás en la playa y quieres sombra, pones tu pie hacia el cielo y cubres  el sol con tu pie.

Le puse una hoja de papel bajo su pie izquierdo y le tomé la forma aquí reproducida


"Puro pueblo tu cielo azulado", 1971
donado por Matta al Museo de Bellas Artes, Santiago de Chile en 1971
Le preguntaron a Matta que signo pondría en la bandera, Matta respondió:
"La mano del hombre" y la puso en la estrella de la bandera de Chile

"Imagine la reconciliación", 1959
No es mi intención hacer un "estudio" de la obra de Roberto Matta. Especialmente porque hay mucha información, datos biográficos e imágenes disponible en sitios dedicados al tema. Sin embargo, hay aspectos de su vida y de su obra que llaman la atención y nos hacen pensar que el surrealismo, el genio creador de Matta no fue un “maquillaje”, una postura aprendida o una “empresa comercial”. Matta fue, tal como lo dijo Gonzalo Rojas: Un poeta, un niño en crecimiento tenaz

Algunos de los textos e imágenes las he tomado del pequeño libro-objeto "Duetto"
editado por primera vez el año 2005.
Gonzalo Rojas y Roberto Matta,
con la diagramación de
Germana Matta

viernes, 22 de julio de 2011

Espíritu del Caballo

Conjuro
poema en 9 movimientos
Gonzalo Rojas
Poeta chileno
Premio Nacional de Literatura año 1992
nació en Lebú, 20 de diciembre 1917
muró en Santiago, 25 de abril 2011


The Rocking Horse - Edgar Farasyn 

Ilustración de Arthur Rackham 


1
Espíritu del caballo que sangra es lo que oigo ahora entre el galope
del automóvil y el relincho, pasado el puente
de los tablones amenazantes: agua, agua,
lúgubre agua
de nadie: las tres
en lo alto de la torre de ninguna iglesia, y abajo
el río que me llama: Lebu, Lebu
muerto de mi muerte;
                            niño, mi niño,
¿y esto
soy yo por último en la velocidad
equívoca de unas ruedas, madre, de una calle
más del mundo?


Ilustración de Kate Greenaway


2
La pregunta es otra, la pregunta verde es otra
de los árboles, no este ruido
de cloaca hueca y capital, humo
de pulmones venenosos, la pregunta es cuándo,
la diastólica arteria, la urgentísima es cuándo y
cuándo, alazán
que sangras de mí, desprendido
del sonido
del límite
del Tiempo:
                          ¿cuándo,
hueso flexible; cuándo, carbón
sudoroso, límpido
del minero padre?
                                   Pétalos
del aroma pobre, ¿cuándo?

Ilustración de Frederick Richardson

Ilustración de Jessi Willcox Smith

3
Parpadeante rito de semáforos aciagos para el sacrificio
mayor, uno piensa
líquidamente como la sangre,
rojamente piensa uno
lo poco que piensa, del trabajo al trabajo, de un aceite
a otro quemado, abre
la puerta instantánea,
                            huele
de lejos los jazmines.

Boy riding carousel  Horse Dressed As Cowboy  Revere F.Wistehuff

4
La alambrada huele de la costa aullante, la oreja
de lejos, de la mutilación, es lo que oye uno,
                                                                la nieve
manchada que solloza, eso es lo que mira uno de tanta patria
diáfana, de tantas aves azules en el arcancielo
de Huidobro rey, de tanta cítara tensa
y libre como las cumbres y las olas, cuando Dios
moraba entre nosotros antes:
                                             ésa es la pérdida de uno,
y el aire es una lágrima sobre Valparaíso.


5
Espíritu del caballo que sangra, ese uno soy yo
el adivino; ese yo es nadie:
la pregunta es otra contra los vidrios esta noche
en este cráter desde donde hablo
solo como loco,
la pregunta es quién para que Alguien
venga, si viene,
cambie, si cambia, para que de una vez
el viento…


6
Hambre es la fosa, hasta
la respiración es hambre, hasta
el amor es hambre:
                        nace uno
donde puede, a cada instante, encima del lomo
de cualquier cruce veloz, y pregunta;

Neptune's  Horses (detail) - Walter Crane

Horse with bird - Heidi Taillefer

Jim Warren

7
por hambre pregunta uno, por volver
a volver, ¿a dónde?
                          Tierra
que vuelas en tu huso, ¿a dónde?,
perdición y traslación, ciega serpiente, hija
de las llamas, ¿a dónde?;


8
porque yendo-viniendo se aparta uno de todo,
se aparta a su pensamiento de hambre
como el silencio a su música
tras las alambradas, no puede más con su suerte;
como el cuchillo a su cuchillo se aparta,


9
y escribe, escribe con él, lo invisible escribe, lo que le dictan
los dioses
a punto de estallar escribe, la hermosura, la
figura de la Eternidad
en la tormenta.

Ilustración de Walter Crane

El caballo manchado - Paulus Potter

El Caballo es una figura recurrente en la poesía de Gonzalo Rojas. Alguna vez le preguntaron por la simbología asociada a este tema y el contó:
"Mi padre al morir nos dejó distintas cosas a los ocho hermanos. A mí me tocó un caballo, un potro colorado; y cuando muere el padre, todos lloraban; yo no lloré, estaría muy nervioso, pero mi padre me había regalado un caballo y ese caballo estaba pastando en un potrero frente al mar, ahí en Lebu. Cada vez que pasaba frente a él me sentía bien, porque era como su presencia, como una reencarnación del padre en ese animal. Después, me roban el caballo y yo caigo en el desamparo total, y ahí sí que entra para mí lo que se podría llamar, más que el desamparo, la mutilación. Ahí entendí lo que era la muerte... El caballo entra en mi mente y yo hago del caballo un símbolo y ese símbolo aparece a lo largo de mi poesía"

Gonzalo Rojas tenía sólo 4 años de edad cuando murió su padre; "... en el fondo cuando uno sale, sale siempre en busca del padre. Pero el padre es uno mismo; uno va en busca de sí mismo, a la siga de una especie de absoluto y, a la vez, a la siga del padre que es uno y que se está autoengendrando, porque el hijo es el padre. Uno está buscándose, buscando el mundo, dándole su sentido a la cosa (enfatizo yo: ya se verá por qué) (...) La búsqueda no termina nunca... No tanto pasa con la madre, es curioso. Mi padre, tal vez, porque murió tan joven, es una figura más mítica todavía, y eso tiene que ver con mi proyecto de pensar genealógicamente."



imagenes de Jim Warren

El caballo, real o imaginario, tiene un lugar importante en nuestro desarrollo histórico. Algunos han alcanzado fama aun cuando sólo han galopado por las laderas de nuestra imaginación y tienen un nombre, inmortalizado en las hazañas de nuestros héroes inolvidables, formando duplas memorables.
No puedo dejar de mencionar el Caballo de Troya, o acordarme de la tonada de mi niñez, el Caballito Blanco llévame de Aquí… 

Algunas duplas muy conocidas e históricas son:
Rocinante -  Don Quijote de la Mancha
Babieca - Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador
Bucephalus - Carlo Magno
Pegaso - caballo alado de Zeus
Kantaka – Buda
Palomo - Simón Bolivar
Genitor - Julio Cesar
Tornado - El Zorro
Silver - EL Llanero Solitario
Huaso - Alberto Larraguibel
Marengo - Napoleón Bonaparte
Strategos - Aníbal
Trigger - Roy Rogers
As de Oros - Emiliano Zapata
Zaino – Bernardo O’Higgins

Ilustración de Gustave Doré para El Quijote
Espíritu del caballo que sangra, ese uno soy yo...!


lunes, 2 de mayo de 2011

Gonzalo Rojas y el Renegado


CARBÓN
Gonzalo Rojas


Veo un río veloz brillar como un cuchillo, partir
mi Lebú en dos mitades de fragancia, lo escucho,
lo huelo, lo acaricio, lo recorro en un beso de niño como entonces, 
cuando el viento y la lluvia me mecían, lo siento 
como una arteria más entre mis sienes y mi almohada.

Es él. Está lloviendo.
Es él. Mi padre viene mojado. Es un olor
a caballo mojado. Es Juan Antonio
Rojas sobre un caballo atravesando un río.
No hay novedad. La noche torrencial se derrumba
como mina inundada, y un rayo la estremece.

Madre, ya va a llegar: abramos el portón,
dame esa luz, yo quiero recibirlo
antes que mis hermanos. Déjame que le lleve un buen vaso de vino
para que se reponga, y me estreche en un beso,
y me clave las púas de su barba.

Ahí viene el hombre, ahí viene
embarrado, enrabiado contra la desventura, furioso
contra la explotación, muerto de hambre, allí viene
debajo de su poncho de Castilla.

Ah, minero inmortal, ésta es tu casa
de roble, que tú mismo construiste. Adelante:
te he venido a esperar, yo soy el séptimo
de tus hijos. No importa
que hayan pasado tantas estrellas por el cielo de estos años,
que hayamos enterrado a tu mujer en un terrible agosto,
porque tú y ella estáis multiplicados. No
importa que la noche nos haya sido negra
por igual a los dos.
-Pasa, no estés ahí
mirándome, sin verme, debajo de la lluvia.








Ochenta Veces Nadie
Gonzalo Rojas


fragmento
Así las cosas, ¿nos entonces vemos
el  XXI? Los verdaderos poetas son de repente: nacen
y desnacen en cuatro líneas, y
nada de obras completas,
otros
entreleen a su Homero por ahí en inglés entre el ruido
de los aeropuertos a falta de Ilión,
Hölderlin
fue el último que habló con los dioses,
YO
no puedo. El Hado
no da para más pero hablando en confianza ¿quién
da para más?, ¿el aquelarre
de los nuevos brujos de la Física?, ¿el amor., pero
¿qué se ama cuando se ama?, ¿las estrellas?, pero ¿quiénes
son las estrellas profanadas como están por las
máquinas del villorrio? Lo
irreparable es el hastío.




El Poeta
A los 93 años de edad falleció, recientemente, el poeta chileno Gonzalo Rojas.
Su poesía tan original, que abarca desde lo erótico hasta lo sagrado y sublime, está  llena de sonidos rudos y arrebatados que luego pasan a la mesura y el rigor.

La poesía de Gonzalo Rojas la conocí  en los años 90.  Me deslumbró para siempre con su verso “¿Qué se ama cuando se ama?”. Una pregunta aun sin respuesta y que él mismo seguramente se volvió a hacer muchas veces.   La incluyó en su  "Ochenta Veces Nadie", poema con el que celebró sus 80 décadas.

Solía decir que “Sur y Ser son un mismo verbo condenado a conjugarse siempre en presente y con los ojos cerrados”, porque “así lo exige la gramática de las araucarias”

Su casa sureña, borde-río,  la había bautizado como “Torreón del Renegado”. 
"De lo alto del Nevado de Chillán baja turbulento El Renegado, que lo amarra a la leyenda".

La Leyenda
Le escuché, alguna vez, contar la leyenda que habla de un fraile, del siglo XVII, que se enamoró y luego raptó a su enamorada para intentar cruzar la cordillera. Como castigo divino fue trasformado en roca. Una roca sobre la que azotaban con violencia las gélidas aguas que bajaban de la cordillera de Los Andes.
Los lugareños comenzaron a llamar "el Renegado" a ese río.






Gonzalo Rojas, desde su "Torreón del Renegado" seguirá iluminando las letras de iberoamericana.





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