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lunes, 16 de julio de 2012

Junto a la ventana


Marc Chagall
Interior con flores



LAS VENTANAS
Constantino Cavafis

En estas oscuras piezas, donde paso
días agobiantes, voy y vuelvo arriba abajo
para hallar las ventanas. -Cuando se abra
una ventana habrá un consuelo- .
Mas las ventanas no están, o no puedo
encontrarlas. Y mejor quizás que no las halle.
Acaso la luz sea un nuevo tormento.
Quién sabe qué cosas nuevas mostrará.



Caspar David Friedrich
1774  - 1841
Mujer asomada a la ventana


Alia El Bermani
1884 - 1966



Edward Hopper
1882 - 1967
Edward Hopper
1882 - 1967
Luz solar en la cafetería



Boris Kustodiev
Día de invierno


Elizabeth  Nourse
1860 - 1938
La lección de costura



Winslow Homer
1836 - 1910
Mirando hacia el mar

Winslow Homer
1836 - 1910
Belleza matinal



Vincente Van Gogh
1853 - 1890

“No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Ventanas de mi cuarto,
de mi cuarto de uno de los millones de gente que nadie sabe quién es
(y si supiesen quién es, ¿qué sabrían?)”

Fernando Pessoa
de su extenso poema “Tabaquería”


Egon Schiele


Konstantin Makovsky Zhukovsky
En la ventana abierta


Balthus
Niña en la ventana



Helena Maguire
1860 -1909


Frederick Childe Hassam
1859 - 1935
New York, ventana en invierno




Konstantin Yuon
Ventana a la naturaleza



Carl Larsson
Cuando los niños se han ido a la cama


"Desde la ventana hay una bella vista sobre el lago,
pero esta vista no es capaz de verse a sí misma.
Incolora, informe,
inaudible, inodora
e indolora vive en este mundo"

Wislawa Szymborska
de su poema "Paisaje en un Grano de Arena"


Ferdinand Hodler
El zapatero junto a la ventana

Las ventanas como “motivo” aparecen diseminadas a lo largo de poemas, pinturas y películas. Siempre cargadas de simbolismo, son como una “presencia de la ausencia” o una “acción inactiva”,  así lo definen algunos expertos.
Me quedo con la idea de que son una expresión del ánimo que, del mismo modo como hacen nuestros cinco (¿son cinco?) sentidos, nos abren o clausuran a otros mundos, a un horizonte situado en el pasado, o en el futuro; porque una ventana es también la posibilidad de volar, aun desde la seguridad y calma de una actividad cotidiana, realizada a la luz de unos cristales.


lunes, 26 de marzo de 2012

Juego de Ajedrez

En una antigua agenda encontré este micro cuento, firmado por Adeleida.
Traté inútilmente de averiguar quien es Adeleida y no fue posible.
Aquí está su relato:

“Cuando a la dama del ajedrez le movieron el tablero,
una torre y tres peones volaron por los aires,
los caballos se hicieron al galope
y el resto de la comarca –rey incluido–
Se metieron debajo de la línea
divisoria entre el negro y el blanco…”


George Goodwin Kilburne

Frederick Judd Waugh

El peón de ajedrez
Constantino Cavafis

Me gusta mirar a la gente cuando juega al ajedrez.
Mis ojos siguen esos peones
que poco a poco encuentran su camino
hasta alcanzar la última línea.
Ese peón avanza con tal soltura
que te hace pensar que llegando a esa línea
en ella comenzarán sus alegrías y recompensa.
Encuentra muchos obstáculos en su camino.
Los poderosos lanzan sus armas contra él.
Los castillos le acometen con sus
altas almenas; dentro de sus campos
veloces jinetes pretenden con astucia impedir su avance,
y por todos lados, desde el campo enemigo
la amenaza avanza contra él.

Más sale indemne de todos los peligros
y alcanza triunfante la última línea.

Con qué aires de victoria la alcanza
en el momento exacto;
qué alegremente avanza hacia su propia muerte.

Porque al llegar a esa línea, el peón morirá,
todos sus afanes eran para esto.
Cae el Hades del ajedrez,
y de su tumba resucita
la reina que nos salvará.



Liberale da Verona 1445-1527
Metropolitan Museum of Art, New York

Johann Hamza

Duque Alberto V de Baviera y su esposa Ana de Austria jugando al ajedrez
 Hans Mielich

Jessie Willcox Smith

lámina vintange - desconozco el autor


Jean Bailly

John Lavery

Homeira Mortazavi - Game of chess

jueves, 27 de octubre de 2011

Volviendo a Itaca

Háblame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que, después de destruir la sacra ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo, vio las poblaciones y conoció las costumbres de muchos hombres y padeció en su ánimo gran número de trabajos en su navegación por el Ponto, en cuanto procuraba salvar su vida y la vuelta de sus compañeros a la patria. Mas ni aun así pudo librarlos, como deseaba, y todos perecieron por sus propias locuras. ¡Insensatos! Comiéronse las vacas de Helios, hijo de Hiperión; el cual no permitió que les llegara el día del regreso. ¡Oh diosa, hija de Zeus!, cuéntanos aunque no sea más que una parte de tales cosas.
La Odisea, atribuida a Homero
Canto I
Primer párrafo
Ilustración de John Flaxman



ÍTACA
Eugenio Montejo

Para un homenaje a C. Cavafis

Por esta calle se va a Ítaca
y en su rumor de voces, pasos, sombras,
cualquier hombre es Ulises.
Grabado entre sus piedras se halla el mapa
de esa tierra añorada. Síguelo.
El pájaro que escuchas está cantando en griego;
no lo traduzcas, no va ahorrarte camino.
Aquellas nubes vienen de su mar, contémplalas;
son más puros los cielos de las islas.
Por esta calle, en cualquier auto,
hacia el norte o el sur se viaja a Ítaca.
En los ojos de los paseantes arde su fuego,
sus pasos rápidos delatan el exilio.
Aún sin moverte, como estos árboles
hoy o mañana llegarás a Ítaca.

Está escrito en la palma de tu mano
como una raya que se ahonda,
día tras día.
Aunque te duermas, despertarás en Ítaca;
la lluvia de este valle, todo lo arrastra
despacio, hasta sus puertas.
No tiene otro declive.
Ya puedes anunciarnos tu llegada, buscar hotel,
dar al olvido tu destierro.
Por esta calle no ha cruzado un hombre,
que al fin, no alcance su paisaje.
Prepara el corazón para el arribo,
Una vez en su reino, muestra tu magia.
será el reto supremo del exilio.
A ese mar no se miente. La furia de sus olas
todo lo hace naufragio. Pero no te amilanes.
Demuéstranos que siempre fuiste Ulises.


Eugenio Montejo
Poeta y ensayista venezolano
1938-2008


ITACA
de su libro Alfabeto del Mundo, 1986 


las ilustraciones son de John Flaxman
... y... Constantino Cavafis en su poema ITACA nos dice:

Cuando salgas en el viaje, hacia Ítaca
desea que el camino sea largo,
pleno de aventuras, pleno de conocimientos.
Siempre en tu pensamiento ten a Ítaca.
Llegar hasta allí es tu destino.
Pero no apures tu viaje en absoluto.
Mejor que muchos años dure:
y viejo ya ancles en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que riquezas te dé Ítaca.
Ítaca te dio el bello viaje.
Sin ella no hubieras salido al camino.
Otras cosas no tiene ya que darte.
Y si pobre la encuentras, Ítaca no te ha engañado.
Sabio así como llegaste a ser, con tanta experiencia,
ya habrás comprendido qué es lo que significan 
las Ítacas.

Cuando cambia la marea - John Duncan


Gracias Francisco
por el poema de Eugenio Montejo

Francisco Mendez ha comentado "ITACA" en su blog

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