"Sólo hay una manera de poner término al mal, y es el devolver bien por mal"
Lev Nikoláyevich Tolstói
(Лев Николаевич Толстой)
también conocido como
León TolstóiLa complejidad de su alma va de la mano con la grandeza de su obra. “La Guerra y la Paz”, “Ana Karenina” son las más conocidas, pero están también sus cuentos y relatos breves llenos de gran contenido autobiográfico y verdaderas joyas de la literatura universal. Incuestionablemente su pensamiento filosófico y su espiritualidad, continúan influenciando poderosamente a hombres y mujeres, hasta nuestros días.
Seria muy pretencioso de mi parte, esbozar siquiera, una semblanza de la persona de León Tolstoi. Mencionaré solamente lo que a mí me impresiona, especialmente de la última etapa de su vida:
Su eterno cuestionamiento sobre el significado de la vida
y la manera correcta de vivir;
su rechazo apasionado a la violencia;
sus hábitos sencillos y vegetarianos;
y su adhesión más completa a las enseñanzas de Jesús,
especialmente su marcada predilección por el llamado
“Sermón de la Montaña”
La profunda inquietud espiritual de León Tolstoi es la que subyace en el fondo de todo ser humano.
Las preguntas que él se formulaba siguen resonando como ondas en expansión tras una piedra lanzada sobre el espejo de aguas quietas.
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Con su esposa, (Со́фья Андре́евна Толста́я), también conocida como Sofia Tolstói |
Entre sus últimas palabras, se oyeron éstas que, como ninguna de las muchas maravillosas que pronunció o escribió, retratan la grandeza de su alma: "Hay sobre la tierra millones de hombres que sufren: ¿por qué estáis al cuidado de mí solo?"
"Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.
Pero yo os digo: No resistáis al que es malo;
antes, a cualquiera que te hiera en la mejilla derecha,
vuélvele también la otra;
y al que quiera ponerte a pleito y quitarte la túnica,
déjale también la capa;
y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla,
ve con él dos.
Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses.
Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo,
y aborrecerás a tu enemigo.
Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos,
bendecid a los que os maldicen,
haced bien a los que os aborrecen,
y orad por los que os ultrajan y os persiguen;
para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos,
que hace salir su sol sobre malos y buenos,
y que hace llover sobre justos e injustos."
Jesús



