Mostrando entradas con la etiqueta Villancico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Villancico. Mostrar todas las entradas

jueves, 23 de diciembre de 2010

Noche Silenciosa, Noche Santa

Noche de Paz 
Stille Nacht! Heilige Nacht!
Villancico compuesto originalmente en alemán por Joseph Mohr


Stille Nacht! Heilige Nacht!
Alles schläft; einsam wacht
Nur das traute heilige Paar.
Holder Knab im lockigten Haar,
Schlafe in himmlischer Ruh!
Schlafe in himmlischer Ruh!
Stille Nacht! Heilige Nacht!
Gottes Sohn! O wie lacht
Lieb´ aus deinem göttlichen Mund,
Da schlägt uns die rettende Stund,
Jesus in deiner Geburt!
            Jesus in deiner Geburt

Noche de paz, noche de amor,
Todo duerme en derredor.
entre sus astros que esparcen su luz
bella anunciando al niñito Jesús
Brilla la estrella de paz
Brilla la estrella de paz.
Noche de paz, noche de amor
Todo duerme en derredor
Sólo velan en la oscuridad
Los pastores que en el campo están;
Y la estrella de Belén
Y la estrella de Belén

http://grisberenjena.blogspot.com/2010/12/14-de-diciembreel-arte-de-recibir.html

Noche de Paz – El Villancico
Se presume que este villancico ha sido traducido a más de 300 idiomas en todo el mundo y que es el más popular de todos los tiempos. Conocido ampliamente y cantado  por distintos credos. Es difícil que alguien lo escuche y no lo asocie de inmediato con los dulces momentos de Navidad.

Una de las anécdotas más hermosas vinculadas a este villancico tiene relación con la noche del día 24 de diciembre de 1914;  mientras se desarrollaba  la primera guerra mundial. Esa noche, durante la tregua de Navidad, soldados británicos y alemanes,  seguramente en el silencio- cansado de la quietud, lejos de sus familias, comenzaron a cantar en sus respectivos idiomas.
Stille Nacht! Heilige Nacht!  -  Silent Night! Holy Night!
(Noche de Paz! Noche de Amor! - la adaptación al español)



http://grisberenjena.blogspot.com/2010/12/9-de-diciembrenieva.html

Noche Silenciosa, Noche Santa
Y allí estaban esos soldados, en sus respectivas trincheras. Cada ser humano se sumergió seguramente en su propio diálogo interno cargado de emociones, añoranzas e imágenes lejanas. Si los pensamientos tuviesen un color, allí estaba el espectro completo del arco iris.
Es un momento intenso, un potente silencio distinto.
Cuando los diversos colores giran a una determinada velocidad, generan la luz blanca. Cuando concurrieron estos poderosos sentimientos, seguramente  se generó un  intenso silencio. Un momento parecido a aquella quietud que permitió  a los pastores escuchar las voces celestiales “…y en la tierra Paz”
Tal poderoso espacio y circunstancia se produjeron, creo yo, que los cielos se abrieron y se escuchó la voz de Dios como allá en el Génesis, con la antigua y siempre vigente pregunta  “¿Dónde está tu hermano?”
Entonces cada hombre en ese lugar, tuvo conciencia del canto de su “hermano”. Los códigos audibles se hicieron universales. Ese canto era realmente una canción de cuna, para arrullar al Niño Dios y para consolar sus corazones.

La Historia dice que tanto ingleses como alemanes, después de haber cantado, compartieron como niños sus “tesoros”, jugando y comiendo juntos, incluso compartiendo las fotografías de sus seres queridos.


Noche de Paz, Hoy
Escucharnos a nosotros mismos, escuchar a quienes nos rodean es el primer paso para vivir en plenitud… lo que nos toca vivir. Para mi es importante además, aprender a escuchar lo que Dios tiene que decir o decirme.

Este año ha sido particularmente difícil para mi. Pero quiero rescatar las grandes lecciones que, en ocasiones pequeños acontecimientos, me han permitido sentirme contenta tras la evaluación final.
Desde esa mirada, con optimismo y mucha esperanza, les envió un saludo cariñoso a todos mis lector@s. También agradecer, en forma muy especial a quienes me han premiado con su fidelidad. A todos les deseo una hermosa e inolvidable Navidad. Que la sonrisa del Niño de Belén ilumine la mesa que se comparte y enriquezca el dialogo amoroso. Quizás lleguemos a sentir nuevamente que la Noche se llena de Paz, santificada con el amor de Dios.

¡¡¡Feliz Navidad!!!


lunes, 13 de diciembre de 2010

Adeste fideles - Villancico

Adeste fideles, laeti triumphantes     
Venite, venite in Bethlehem         
Natum videte, regem angelorum 

Venite adoremus, venite adoremus  
Venite adoremus Dominum.        
                                                    
En grege relicto, humiles ad cunas,
vocati pastores approperant. 
Et nos ovanti gradum festinemus.    

Venite adoremus, venite adoremus  
Venite adoremus Dominum.        
                                                    
Aeterni Parentis splendorem aeternum,       
Velatum sub carne videbimus      
Deum Infantem, pannis involutum.   

Venite adoremus, venite adoremus  
Venite adoremus Dominum.        
                                                    
Pro nobis egenum et foeno cubantem,         
Piis foveamus amplexibus:           
Sic nos amantem quis non redamaret?        

Venite adoremus, venite adoremus  
Venite adoremus Dominum

Adaptación al español

Venid, fieles todos; a Belén marchemos,
De gozo triunfantes, henchidos de amor,
Y al Rey de los cielos humilde veremos:

CORO

Venid, adoremos, venid adoremos,
venid adoremos a Cristo el Señor.

El, que es Hijo eterno del eterno Padre,
Y Dios verdadero que al mundo creó,
Al seno virgíneo bajó de una madre :

En pobre pesebre yace reclinado,
Al hombre ofreciendo eternal salvación,
El Santo Mesías, el Verbo humanado:

Cantad jubilosas, célicas criaturas;
Resuenen los cielos con vuestra canción:
¡Al Dios bondadoso gloria en las alturas!

Jesús, celebramos tu bendito nombre
Con himnos solemnes dé grato loor;
Por siglos eternos adórate el hombre.


Los villancicos, tal como hemos comentado antes con mi amiga Edelia, son expresiones populares antiguas. Nacieron en las villas y villorrios en forma espontánea. Por esta misma razón poseen un lenguaje cotidiano, muchas veces rudo y localista pero lleno de sentimiento y emoción.  Con el paso del tiempo se fueron convirtiendo en melodías universales, sazonadas con ingredientes particulares o adaptaciones idiomáticas. Todo esto con un sólo propósito: adorar al Niño Dios.

En mi experiencia de vida, estos cantos tan “entrañables” (no puede haber un adjetivo más adecuado) son parte de los recuerdos más felices de mi infancia. Muchas veces en esta época del año nos reuníamos alrededor de mi madre (somos 8 hermanos) y a la luz de las velas, cantábamos…  Luego estaban esos manjares que ella misma preparaba, cuyos olores tan reconocibles, aun me conmueven. (Reconozco que hoy, por muchas razones, entre ellas por un sentido de autocrítica, prefiero escuchar villancicos y recordarlos aquí...!)

La humilde familia de Belén, en cuyo seno estaba aquel corazón humano pequeñito latiendo de amor por la humanidad, aun hoy nos convoca y nos desafía a buscar, entender y vivir nuestra cotidianeidad, con un sentido de trascendencia espiritual.


sábado, 11 de diciembre de 2010

La Ronda de la Estrella

Ronda de la Estrella
Villancico tradicional chileno
(Cecilia Echeñique)


Una estrellita pasó
caminando pa´ Belén
era tan linda y tan joven
que el niño la quiso ver.

El buey le dijo que no
el gallo dijo no sé
pero el burrito de pascua
quiso seguirla con él.


 Así partieron los dos
el niño en regio corcel
hasta llegar a una tierra
copia feliz del Edén.



Cuando del burro bajó
la estrella no pudo ver
y al preguntar a otro niño
logró saber el porqué.



La estrella cuando pasó
por esta tierra de Edén
entre el mar y las montañas
del cielo quiso caer.



Pues al fin pudo encontrar
en Chile gente de bien
y se quedó en su bandera
para aprender a querer.
El nacimiento de Jesús es relatado sólo por los Evangelios de San Mateo y San Lucas.
La referencia que el Evangelio según San Juan hace a este evento,  tiene una connotación distinta. Comienza diciendo:
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios…
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”

Luego una referencia al nacimiento de Jesús:
“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

El escritor inglés  F.B. Meyer dice que era necesario incorporar este Verbo en una vida humana para realizar la esencia del amor de Dios, expresado en “caricias para los niños, lágrimas para los corazones quebrantados, tierna piedad para los perdidos, agonía hasta la muerte para la humanidad”


Es difícil llegar a entender lo que expresa el evangelista San Juan. Desde luego, no es mi intención explicarlo porque lo considero un tema que sólo puede ser abordado desde la fe y eso es algo muy personal. Aun así, creo que vale la pena conocer la enseñanza de Jesús de Nazaret. Probablemente desde Su propia Luz podremos ser iluminados.
En lo personal, lo que más me agrada del Evangelio de San Juan, es que recoge todas las imágenes y metáforas con las cuales Jesús se identificó; por ejemplo: la luz, el pan, el agua, la puerta, el camino, la verdad y la vida. Todas ellas fácilmente identificables y tomadas de lo cotidiano. Una vez más Jesús se identifica con las cosas sencillas.

“Yo soy la raíz y el linaje de David, 
la estrella resplandeciente 
de la mañana” 
Jesús


(imágenes de la fotógrafa Magdalena Wasiczek) 


lunes, 6 de diciembre de 2010

Un Burro en Belén


El Burrito Sabanero 
Villancico del compositor venezolano Hugo Blanco

Coro
Con mi burrito sabanero
voy camino de Belén
Con mi burrito sabanero
voy camino de Belén
si me ven si me ven
voy camino de Belén
si me ven si me ven
voy camino de Belén

El lucerito mañanero
ilumina mi sendero
El lucerito mañanero
ilumina mi sendero
si me ven si me ven
voy camino de Belén
si me ven si me ven
voy camino de Belén

Con mi cuatrico voy cantando
mi burrito va trotando
con mi cuatrico voy cantando
mi burrito va trotando
si me ven si me ven
voy camino de Belén
si me ven si me ven
voy camino de Belén

Tuqui Tuqui Tuquituqui
Tuquituqui Tu qui Tu
Apúrate mi burrito
que ya vamos a llegar
Tuqui Tuqui Tuquituqui
Tuquituqui Tu qui Tu
apúrate mi burrito
vamos a ver a Jesús
obra de Pablo Picasso
De Soliloquios de Belén - Giovanni Papini

EL ASNO    
Dios ha querido que antes de morir viera cosas maravillosas. ¡Todas las noches aquí dentro, en las tinieblas, cansado y triste, pensando en mi vida desgraciada, sin otra compañía que un buey que rumia o un ratón que roe!
Ahora, en cambio, me parece estar en el corazón del mundo. Un esplendor que palpita, un cántico que baja de los cielos, una mujer más bella que las otras mujeres, un niño que roba el sosiego a quien le ve. Yo no soy un sentimental, como mi blanco compañero, y tampoco un supersticioso, como mi dueño. Y, sin embargo, tendría ganas de arrodillarme como hacen estos cabreros que han acudido aquí, corriendo, como si los hubiera convocado un Dios.
También yo he rodado lo mío; una vez he estado en Damasco y seis veces en Jerusalén. Pero no recuerdo un prodigio como éste, nunca me he sentido tan feliz como esta noche.
Esa joven que inclina su rostro bellísimo y pálido sobre el fruto de su sangre, casi me hace llorar por no sé qué nueva ternura. Y ese hombre anciano que contempla a la mujer y al niño como si estuviera arrebatado a la felicidad por un sueño. Y esos pastores que tienen la cara más enrojecida por la alegría que por el reflejo de las llamas. Y esa criatura dulcísima tendida en el pesebre, que contempla a todos como si quisiera atraerlos, como si los quisiera consumir con su corazón.
Ese no es hijo de un hombre. He oído decir a los pastores que les fue anunciado el nacimiento de un Dios. Cuanto más lo miro, más me parece verdad. Los hombres no tienen esos ojos, no exhalan ese fulgor.
¡Y pensar que yo le he visto nacer, yo, pobre bestia de carga, despreciado por todos! ¿Por qué misterio ha querido iniciar su vida aquí, en este pesebre destartalado, destinado a nuestros morros hambrientos? ¿Por qué arcana razón soy digno de ser espectador de un portento tan increíble: el nacimiento de un Dios?
Soy el último de los animales de la tierra, soy un pobre saco de piel llagada y de huesos molidos; pero no me eches, Niño; permíteme también a mí amar a Aquel que un día quiso crear hasta a mí.

obra de Marc Chagall

El asno, también llamado burro, es un animal de carga por excelencia. Es considerado símbolo de la ignorancia; una clara referencia a esta creencia se encuentra en el cuento Pinocho: los niños que llegaban a la isla de los juegos se convertían en asnos, como castigo  por dejar los estudios y dedicarse a la diversión.
Aun cuando tiene fama de tozudo, obstinado y terco el asno es citado en varias ocasiones en las Sagradas Escrituras y también en la literatura universal.
Viajando en el tiempo hasta llegar a los días del relato bíblico de San Lucas, probablemente nos encontraríamos con que un asno era un gran medio de transporte y relativamente barato por su baja demanda de alimento. Jesús en su etapa de adulto lo utilizó muchas veces, quizás la ocasión más conocida es la llamada “Entrada Triunfal a Jerusalén”, registrada en los cuatro Evangelios.

Entrada Triunfal a Jerusalem vista por Giotto di Bondone
Para mí un asno o un burro ha quedado para siempre asociado a la poética, romántica y dulce figura de Platero; desde que conocí el texto de Juan Ramón Jiménez, “Platero y Yo”.

Al igual que tantas personas alrededor del mundo, especialmente de habla hispana, llegué a memorizar aquello de “Platero es pequeño, peludo y suave; tan blando por fuera que se diría todo de algodón… ..." 



El asno que nos trae Giovanni Papini tiene algo de la dulzura de Platero y me atrevo a decir, también hay mucho de un ser humano que se siente postergado y sin horizonte alguno. La presencia de Jesús logra despertar emociones “olvidadas”, rompe los sentimientos de menoscabo y coloca al hombre o la mujer en el lugar que le corresponde como autentico Hijo de Dios.

Jesús, aun hoy dice: “aprended de mí que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” - evangelio de San Mateo




viernes, 3 de diciembre de 2010

Una Fiesta Inesperada


Buenas noches los pastores bom, bom, bom, 
Fueron a picar las leña bom, bom, bom,
Para calentar al niño bom, bom, bom, 
Que nació en noche buena bom, bom, bom. 

/: Hacele bombito y hacele bom, bom, 
con el zapatito con el zapatón:/ 

En el portal de Belén bom, bom, bom, 
Habían muchos ratones bom, bom, bom, 
Y a mi padre San José bom, bom, bom, 
Le comieron los calzones bom, bom, bom. 

/: Hacele bombito y hacele bom, bom, 
con el zapatito con el zapatón:/
(ronda infantil tradicional)



De Soliloquios de Belén - Giovanni Papini
El ratón en la pared

Eso ya está visto: esta noche ayuno. Esperaba que se hiciera oscuro para salir de mi escondrijo y buscarme la comida, cuando ha empezado a llegar gente y se ha puesto a hacer luz, a hablar y a moverse por todas partes. Hay una mujer con un niño, un viejo que los acompaña, y además, los pastores de los alrededores. Son hombres, por tanto, perseguidores de mi raza, y no hay que dejarse ver. Me toca quedarme aquí, entre estas dos piedras removidas, espiando lo que sucede.
Y siento que el hambre me debilita. Esperaba encontrar alguna migaja de pan que se hubiera caído hoy al labrador y algunos granos de trigo que se hubieran quedado entre la paja, como otras noches. Pero no hay solución. Salir de aquí no me conviene. Los pastores han encendido fuego y se ve como si fuera de día. En cuanto me descubrieran me aplastarían con sus zapatos herrados.
No se sabe lo que están haciendo ahí dentro. Por la noche no suele haber más que el buey y el asno, y de ellos no tengo miedo. Casi diría que somos amigos, aunque sean mucho mayores que yo. Esos cabreros están ahí, alrededor del pesebre, con los ojos abiertos, como si adoraran a ese niño que acaba de nacer. Sólo Dios sabe qué habrá ocurrido para maravillarse tanto y hacer tanta fiesta. A mí me parece un niño como los demás, y también los niños, cuando pueden, se divierten torturando a mis hermanos. Yo, de verdad, no tengo ningunas ganas de adorarle como lo hacen estos villanos. Tanto más, que si sufro hambre es por su culpa. Si le dejaran solo, me gustaría divertirme mordiéndole…

Me pregunté en algún momento por qué razón el autor de estos textos se ocuparía de “escuchar” a un ser tan repulsivo como el ratón.
Aceptar el pesebre de Belén pareciera ser algo entre romántico y místico. Unos cuantos animales, un poco de paja, un hermoso recién nacido y una dulce madre conforman una escena que nos es familiar y querida para muchos de nosotros.

Pero hay mucho más 
La presencia de Jesús irrumpe con una belleza distinta porque tiene la fuerza de la luz, esa que deja al descubierto la realidad tal como es. Todo queda desprovisto de cualquier adorno y aquellos seres que buscan la oscuridad también pueden verlo. Quizás para ellos es más evidente su presencia, por cuanto el contraste es muy elocuente.

Una segunda mirada me devuelve mi propio prejuicio cuando esa escena tan perfecta “se ensucia” con ratones y malos olores. Pero Jesús sigue allí. El no hace excepción de personas. A la gran fiesta de su nacimiento están todos invitados. Jesús incluye en su abrazo a toda la humanidad, especialmente a: los rechazados, los enfermos, los “pecadores”, los iletrados, los “raros”, los feos, en fin, todos.

También hay espacio para nosotros.



“El cascanueces y el rey de los ratones” de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann . Sirvió de inspiración a Piotr Ilich Chaikovskial para su muy famoso ballet navideño “El cascanueces” (Щелкунчик, Shchelkúnchik) 


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...