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viernes, 26 de abril de 2013

Libros


Dean Cornwell
1892 - 1960




Libros
Hermann Hesse

Ninguno de los libros de este mundo
te aportará la felicidad,
pero secretamente te devuelven
a ti mismo.
Allí está todo lo que necesitas,
sol, luna y estrellas,
pues la luz que reclamas
habita en tu interior.
Ese saber que tú tanto buscaste
por bibliotecas resplandece
desde todas las páginas,
puesto que ese libro es tuyo ahora.






Bücher
Hermann Hesse

Alle Bücher dieser Welt
bringen dir kein Glück,
doch sie weisen dich geheim
in dich selbst zurück.
Dort ist alles, was du brauchst,
sonne, Stern und Mond,
denn das Licht, danach du frugst,
in dir selber wohnt.
Weisheit, die du lang gesucht
in den Bücherein,
leuchtet jetzt aus jedem Blatt -
denn nun ist sie dein.

April 1918





Jozsef Rippl-Ronai
1861 - 1927


Pedro Lira
Bandera de Chile
1845 - 1912


James Sant
1820 - 1916



Jean-Baptiste Greuze
1725 - 1805



Pierre Lussier
sitio


Pierre Bonnard
1867 - 1947


Dmitry Iosifovich Kiplik
1865 - 1942



Samuel Peploe
1871 - 1935




Lisa Schneider
sitio



Boris Anatolyevich Sholokhov
1919 - 2003



Janos Laszlo Aldor
1895 - 1944



Charles A. Buchel
1872 - 1950


de los hermanos: Sergey y Alexey Tkachev

miércoles, 29 de febrero de 2012

En la puesta de sol


Tessiner Bergdorf

EN LA PUESTA DE SOL
Joseph von Eichendorff

Con penas y alegrías,
mano a mano, hemos caminado.
Reposemos ahora de nuestros viajes,
en la tranquila campiña.

A nuestro alrededor se inclinan los valles,
ya la brisa se ensombrece.
Sólo dos alondras alzan todavía el vuelo
soñando de nuevo en el oloroso aire.

Acércate y déjalas trinar,
pronto será hora de dormir,
para que no podamos perdernos
en esta soledad.

Oh, inmensa y dulce paz,
tan profunda en la puesta de sol,
qué fatigados estamos por haber caminado.
¿Será esta, entonces, la muerte?



Gärtnerei

Dorf im Tessin

Blick gegen den Gotthard

Ein Tessiner Dorf
Tuschfeder und Aquarell 1930

Casa en Berna (1921)



IM ABENDROT

Wir sind durch Not und Freude
gegangen Hand in Hand,
vom Wandern ruhen wir (beide)
nun überm stillen Land.

Rings sich die Täler neigen,
es dunkelt schon die Luft,
Zwei Lerchen nur noch steigen
nachträumend in den Duft.

Tritt her und lass sie schwirren,
bald ist es Schlafenszeit,
dass wir uns nicht verirren
In dieser Einsamkeit.

O weiter, stiller Friede!
So tief im Abendrot,
wie sind wir wandermüde-
ist dies etwa der Tod?


Dorf

Sonnenblumen in Montagnola, ca. 1927


‘Herbsttag’ (Día de otoño), 192

Cerezo

Magnolie
Este poema IM ABENDROT de Joseph von Eichendorff es parte de una obra del compositor Richard Strauss, titulada “Cuatro Últimas Canciones” (los otros poemas que incluye esta obra son de Hermann Hesse).
El texto completo se puede leer en esta página


Todas las imágenes que se incluyen son de Hermann Hesse, en su faceta de pintor.

Más imágenes:
TARINGA!
HERMANN HESSE

lunes, 27 de febrero de 2012

Escrito en la Arena


Sin pisar la arena - Laura Johnson Knight


Escrito en la Arena
Hermann Hesse

Que lo hermoso y lo hechicero
sea tan sólo hálito y tormenta,
y que lo encantador y lo precioso
y lo propicio nunca permanezca:
que flor y nube y pompa de jabón,
fuegos artificiales, risas de los niños,
mirada de mujer en el espejo
y tantas otras cosas tan maravillosas
que se extinguen, apenas descubiertas,
duren sólo un instante,
eso penosamente lo sabemos.
No nos es tan querido
lo duradero, inmóvil:
piedra preciosa con un fuego frío,
pesada barra de oro refulgente;
y las mismas estrellas
extrañas, alejadas, no parecen
iguales a nosotros, seres transitorios,
pues la hondura del alma no la alcanzan.
Parece que lo hermoso, que lo amable tienda a la destrucción,
tan cerca siempre de la muerte,
y que lo más precioso, los tonos de la música
que desde el nacimiento
huyen, se desvanecen,
hálito son tan sólo, ríos, persecución.
Y por un dolor tenue derribados de un soplo,
pues tampoco se dejan detener
por el tiempo que dura este latido, tampoco exorcizar;
sonido tras sonido, casi apenas tocados,
se esfuman y se escurren desde allí.




Así está nuestro corazón
lealmente entregado,
fraternalmente a lo fugaz,
la vida, lo que mana,
no a lo que, sólido, posee duración.
Pronto lo permanente nos fatiga, joyas,
roca y mundo estrellado,
a nosotros, en el eterno cambio a la deriva,
almas de viento y pompas de jabón,
al tiempo unidos, y fugaces,
a quienes el rocío de una hoja rosa,
a quienes el cortejo de unas aves,
la muerte del espejo de las nubes,
el brillo de la nieve, el arco iris,
la mariposa que voló, nosotros,
a quienes el sonido de una risa
que al pasar nos rozara
nos parece una fiesta
o nos causa dolor. Amamos todo aquello
que nos es semejante, y entendemos
lo que el viento escribe sobre la arena.

Sue Nichols - fuente

Escrito en la Arena
Poema de Hermann Hesse
Del libro del mismo nombre - Traducción de Jenaro Talens


versión original, gentileza de Doña Eñe

Was Der Wind in Den Sand Geschrieben
Hermann Hesse

Dass das Schöne und Berückende
nur ein Hauch und Schauer sei,
dass das Köstliche, Entzückende,
Holde ohne Dauer sei:

Wolke, Blume, Seifenblase,
Feuerwerk und Kinderlachen,
Frauenblick im Spiegelglase
und viel andre wunderbare Sachen,
dass sie, kaum entdeckt, vergehen,
nur von Augenblickes Dauer,
nur ein Duft und Windeswehen,
ach, wir wissen es mit Trauer.

Und das Dauerhafte, Starre
ist uns nicht so innig teuer:
Edelstein mit kühlem Feuer,
glänzendschwere Goldesbarre;
selbst die Sterne, nicht zu zählen,
bleiben fern und fremd, sie gleichen
uns Vergänglichen nicht, erreichen
nicht das Innerste der Seelen.

Nein, es scheint das innigst Schöne,
Liebenswerte dem Verderben
zugeneigt, stets nah am Sterben,
und das Köstlichste: die Töne
der Musik, die im Entstehen
schon enteilen, schon vergehen,
sind nur Wehen, Strömen, Jagen
und umweht von leiser Trauer,
denn auch nicht auf Herzschlags Dauer
lassen sie sich halten, bannen;
Ton um Ton, kaum angeschlagen,
schwindet schon und rinnt von dannen.

So ist unser Herz dem Flüchtigen,
ist dem Fließenden, dem Leben
treu und brüderlich ergeben,
nicht dem Festen, Dauertüchtigen.

Bald ermüdet uns das Bleibende,
Fels und Sternwelt und Juwelen,
uns in ewigem Wandel treibende
Wind- und Seifenblasenseelen,
Zeitvermählte, Dauerlose,
denen Tau am Blatt der Rose,
denen eines Vogels Werben,
eines Wolkenspieles Sterben,
Schneegeflimmer, Regenbogen,
Falter, schon hinweg geflogen,
denen eines Lachens Läuten,
das uns im Vorübergehen
kaum gestreift, ein Fest bedeuten
oder wehtun kann. Wir lieben,
was uns gleich ist, und verstehen,
was der Wind in den Sand geschrieben.


El mar tiene sus perlas - William H. Margetson


El contador de historias - Alejandro Rossi

L´Anneau d´Or - René Magritte

Sol naciente - Claude Monet

Shore of Turquoise Sea - Albert Bierstadt


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