sábado, 9 de febrero de 2013

El vuelo

"Y lo que vuela en mí se manifiesta
en la ecuación errante de sus alas..."

Christian Birmingham
referencia


El Vuelo
Pablo Neruda

El alto vuelo sigo
con mis manos:
honor del cielo, el pájaro
atraviesa
la transparencia, sin manchar el día.

Cruza el oeste palpitando y sube
por cada grada hasta el desnudo azul:
todo el cielo es su torre
y limpia el mundo con su movimiento.

Aunque el ave violenta
busque sangre en la rosa del espacio
aquí está su estructura:
flecha y flor es el pájaro en su vuelo
y en la luz se reúnen
sus alas con el aire y la pureza.

¡Oh plumas destinadas
no al árbol, ni a la hierba, ni al combate,
ni a la atroz superficie,
ni al taller sudoroso,
sino a la dirección y a la conquista
de un fruto transparente!

El baile de la altura
con los trajes nevados
de la gaviota, del petrel, celebro,
como si yo estuviera
perpetuamente entre los invitados:
tomo parte
en la velocidad y en el reposo,
en la pausa y la prisa de la nieve.

Y lo que vuela en mí se manifiesta
en la ecuación errante de sus alas.

¡Oh viento junto al férreo
vuelo del cóndor negro, por la bruma!
Silbante viento que traspuso el héroe
y su degolladora cimitarra:
tú guardas el contacto
del duro vuelo como una armadura
y en el cielo repites su amenaza
hasta que todo vuelve a ser azul.

Vuelo de la saeta
que es la misión de cada golondrina,
vuelo del ruiseñor con su sonata
y de la cacatúa y su atavío!

Vuelan en un cristal los colibríes
conmoviendo esmeraldas encendidas
y la perdiz sacude
el alma verde
de la menta volando en el rocío.

Yo que aprendí a volar, con cada vuelo
de profesores puros
en el bosque, en el mar, en las quebradas,
de espaldas en la arena
o en los sueños.
me quedé aquí, amarrado
a las raíces,
a la madre magnética, a la tierra,
mintiéndome a mí mismo
y volando
solo dentro de mí,
solo y a oscuras.

Muere la planta y otra vez se entierra,
vuelven los pies del hombre al territorio,
sólo las alas huyen de la muerte.

El mundo es una esfera de cristal,
el hombre anda perdido si no vuela:
no puede comprender la transparencia.

Por eso yo profeso
la claridad que nunca se detuvo
y aprendí de las aves
la sedienta esperanza,
la certidumbre y la verdad del vuelo.


El Vuelo - Pablo Neruda - de Arte de Pájaros
editado por primera vez en 1966


Papagayo - de Aves del Paraíso
fotografía de Gaby Herbstein


de Aves del Paraíso
fotografía de Gaby Herbstein


de Aves del Paraíso
fotografía de Gaby Herbstein



de Aves del Paraíso
fotografía de Gaby Herbstein




de Aves del Paraíso
fotografía de Gaby Herbstein

Gaby Herbstein
Fotógrafa argentina nacida en 1969 con una trayectoria de más de 20 años de trabajo.
Sus trabajos los vuelca en muestras y calendarios que se han convertido en un clásico de la cultura urbana argentina. Algunas de los temas que ha desarrollado son: Ecología, Mujeres de la historia Argentina, Aborígenes y otros.
En el año 2009 editó su primer libro de fotografías, “Aves del Paraíso”, a beneficio de la Fundación Azara, entidad que promueva la recuperación y conservación de aves. El proyecto significó 3 años de intensa labor y participaron más de 300 profesionales de diversas áreas.

Pagina de GABY HERBSTEIN



Stefan Caltia
Rumania
1942


Sergey Solomko
Rusia
1867 - 1928


fotografía de John and Fish
referencia


fotografía de John and Fish


"El mundo es una esfera de cristal,
el hombre anda perdido si no vuela:
no puede comprender la transparencia"

Pablo Neruda

jueves, 7 de febrero de 2013

Un puñado de sombras



El abandono silba llamando a sus amigos.
La noche y el sueño
amarran sus caballos frente a las ventanas.
El dueño de casa baja a la bodega
a buscar sidra guardada desde el año pasado.
Se detiene el reloj de péndulo.
Clavos oxidados
caen de las tablas.
El dueño de casa demora demasiado
-quizás se ha quedado dormido entre los toneles-.
Una mañana busqué grosellas al fondo del patio.
En la tarde este mismo viento
luchaba con los pinos a orillas del río.
Se detienen los relojes.
Oigo pasos de cazadores que quizás han muerto.
De pronto no somos sino un puñado de sombras
que el viento intenta dispersar.

Poema tomado de El árbol de la memoria de Jorge Teillier








Ventanas




Figuras en el pasto










Entre plantas



América no invoco tu nombre en vano





















Sin título - 1971


Todas las pinturas son de Gracia Barrios
Premio Nacional de Artes Plásticas 2011 (Chile) 



Gracia Barrios
Gracia Barrios Rivadeneira nació en Santiago de Chile en 1927. Es hija del escritor Eduardo Barrios, Premio Nacional de Literatura en 1946. 
Gracia estudió en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile y ha ejercido la docencia allí, en la Universidad Católica y en la Facultad de Artes de la Universidad Finis Terrae. 
Su obra transmite su sensibilidad social y es una mirada reflexiva y profunda sobre la vida cotidiana del ser humano. Sus temas tienen que ver con: la guerra y la paz, la opulencia y la indigencia, el exilio y el retorno.

Vive actualmente junto a José Balmes y su hija Concepción Balmes, en una vieja casa de Ñuñoa, Santiago de Chile. Allí están el taller y las bodegas en las que trabajan. Atrás quedaron los largos años de exilio en Francia, que marcaron la vida de una familia dedicada a la plástica, dedicada desde su creación a ver al hombre y sus realidades. 

martes, 5 de febrero de 2013

Por la Orilla del Mar


Frank Weston Benson
1862 - 1951



Por la Orilla del Mar
Manuel Magallanes Moure

A la caída del sol,
por la playa inmensa y sola,
de frente al viento marino
nuestros caballos galopan.

Es el horizonte de oro,
oro es la mar y oro arrojan
los cascos de los caballos
al chapotear en las olas.

En blancos grupos contemplan
caer el sol las gaviotas;
mas, al acercarnos, vuelan
en bandadas tumultuosas.

Pesadamente se alejan
sobre las revueltas olas
y abátense a la distancia
trazando una curva airosa.

Alcance pronto les damos
y ellas, de nuevo en derrota,
a volar, siempre adelante,
por sobre la mar sonora.

Por la arena húmeda y firme
nuestros caballos galopan.
Al fuerte viento marino
cabelleras y almas flotan.

A la caída del sol,
en la playa inmensa y sola
tu alma se entregó a mi alma,
tu boca se dio a mi boca.

No se sabe de qué hablar
cuando la emoción es honda.
Por la orilla de la mar
nuestros caballos galopan.




Manuel Magallanes Moure
poeta, dramaturgo y periodista chileno
1878 - 1924
Por la Orilla del Mar - publicado en 1926 en "M. Magallanes Moure, Sus Mejores Poemas" - Editorial Nacimiento, Chile, según selección de Pedro Prado (poeta y ensayista chileno, 1886-1952)


Verano - Frank Weston Benson
1862 - 1951

Charles Courtney Curran
1861 - 1942


Charles Courtney Curran
1861 - 1942



Peonias - Charles Courtney Curran
1861 - 1942



Luz de verano - Childe Hassam
1859 - 1935



Jeremy Lipking
sitio


Nadejda Curtis



Jozef Israels
1824 - 1911



Joaquín Sorolla
1863 - 1923


Steve Hanks



Conrad-Wise Chapman
1842 - 1910



Vicente Romero Redondo
sitio



Jimmy Lawlor
sitio



Chelin Sanjuan
referencia


domingo, 3 de febrero de 2013

Masa


Hans Thoma
1839 - 1924



Masa
Cesar Vallejo


Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: "¡No mueras, te amo tanto!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
"¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando "¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: "¡Quédate hermano!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar...





Hans Thoma
1839 - 1924

Cesar Vallejopoeta y escritor peruano
1892 - 1938


Masa pertenece a una serie de poemas publicados bajo el título:
"España...aparta de mi este cáliz"


viernes, 1 de febrero de 2013

Tía Mónica


Carl Larsson
1853 - 1919


La Tía Mónica
Ángeles Mastreta
De Mujeres de Ojos Grandes

A veces la tía Mónica quería con todas sus ganas no ser ella. Detestaba su pelo y su barriga, su manera de caminar, sus pestañas lacias y su necesidad de otras cosas aparte de la paz escondida en las macetas, del tiempo yéndose con trabajos y tan aprisa que apenas dejaba pasar algo más importante que el bautizo de algún sobrino o el extraño descubrimiento de un sabor nuevo en la cocina. La tía Mónica hubiera querido ser un globo de esos que los niños dejan ir al cielo, para después llorarlos como si hubieran puesto algún cuidado en no perderlos. La tía Mónica hubiera querido montar a caballo hasta caerse alguna tarde y perder la mitad de la cabeza, hubiera querido viajar por países exóticos o recorrer los pueblos de México con la misma curiosidad de una antropóloga francesa, hubiera querido enamorarse de un lanchero en Acapulco, ser la esposa del primer aviador, la novia de un poeta suicida, la mamá de un cantante de ópera. Hubiera querido tocar el piano como Chopin y que alguien como Chopin la tocara como si fuese un piano. La tía Mónica quería que en Puebla lloviera como en Tabasco, quería que las noches fueran más largas y más accidentadas, quería meterse al mar de madrugada y beberse los rayos de la luna como si fueran té de manzanilla. Quería dormir una noche en el Palace de Madrid y bañarse sin brasier en la fuente de Trevi o de perdida en la de San Miguel. Nadie entendió nunca por qué ella no se estaba quieta más de cinco minutos. Tenía que moverse porque de otro modo se le encimaban las fantasías. Y ella sabía muy bien que se castigan, que desde que las empieza uno a cometer llega el castigo, porque no hay peor castigo que la clara sensación de que uno está soñando con placeres prohibidos. Por eso ella puso tanto empeño en hacerse de una casa con tres patios, por eso inventó ponerle dos fuentes y convertir la parte de atrás en casa de huéspedes, por eso tenía una máquina de coser en la que pedaleaba hasta que todas sus sobrinas podían estrenar vestidos iguales los domingos, por eso en invierno tejía gorros y bufandas para cada miembro respetable o no de su familia, por eso una tarde ella misma se cortó el pelo que le llegaba a la cintura y que le gustaba tanto a su amoroso marido. Tan amoroso que para mantenerla trabajaba hasta volver en las noches con los ojos hartos y una beatífica pero inservible sonrisa de hombre que cumple con su deber. Nadie ha hecho jamás tantas y tan deliciosas galletas de queso como la tía Mónica. Eran chiquititas y largas, pasaba horas amasándolas, luego las horneaba a fuego lento. Cuando por fin estaban listas las cubría de azúcar y tras contemplarlas medio segundo se las comía todas de una sentada. – Lo malo- confesó una vez – es que cuando me las acabo todavía tengo lugar para alguna barbaridad y me voy a la cama con ella. Cierro los ojos para ver si se escapa, pero no. Entonces hablo con Dios: "Tú me la dejaste, te consta que he soportado todo el día de lucha. Ésta va a ganarme y a ver si mañana me quieres perdonar"  Luego se dormía con la tentación entre los ojos, como una santa.



Carl Larsson
1853 - 1919



Carl Larsson
1853 - 1919


Georges Rohner
1913 - 2000



Theodore Clement Steele
1847 - 1926



Jean-Etienne Liotard
1702 - 1789



Camille Pissarro
1830 - 1903



Shin-Young An
sitio


Leandro Ramos Garrido
1868 - 1909


Dolf Geudens
sitio


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